lazo-rojoSegún el Grupo de Estudio sobre VIH/sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, GESIDA, las personas infectadas con el VIH deberían iniciar el tratamiento antirretroviral cuando los linfocitos CD4 bajen por debajo de los 350 por microlitro, aunque todavía no manifiesten síntomas de enfermedad.

La recomendación clásica, en personas que todavía no habían desarrollado síntomas, era no comenzar el tratamiento hasta que la cantidad de linfocitos CD4 bajaba hasta los 200, por miedo a los efectos secundarios del tratamiento. Existe, sin embargo, una evidencia consolidada de que comenzar antes el tratamiento reduce le riesgo de progresión y eleva la supervivencia a largo plazo. Además, los nuevos tratamientos antoretrovirales son mejor tolerados y presentan menos efectos secundarios.

Se trata de todas formas de una recomendación general. El propio GESIDA insiste en que el momento de inicio de la terapia siempre debe valorarse individualmente, teniendo en cuenta todas las circunstancias del paciente.