mapa_connecticutLa batalla de Connecticut por la igualdad en el matrimonio quedó definitivamente cerrada ayer miércoles con la decisión de la Asamblea General de adecuar las leyes de matrimonio del estado a la sentencia del Tribunal Supremo de este estado que estableció hace seis meses que las parejas del mismo sexo tienen derecho a casarse en Connecticut, no bastando la ley de unión civil previamente existente.

Un portavoz de la gobernadora, la republicana Jodi Rell, ha dicho que firmará el decreto, que fue aprobado por la Cámara de Representantes (100-44) y por el Senado (28-7), a pesar de que cree que el matrimonio debería ser entre un hombre y una mujer.

El decreto (que se convertirá efectivamente en ley tras la firma de la gobernadora) redefine el matrimonio en Connecticut como la unión legal entre dos personas (sin referencia a las palabras ‘hombre’ y ‘mujer’). Desde el primero de octubre de 2010, todas las uniones civiles que no hayan sido anuladas o disueltas, se convertirán en matrimonios.

Incluso aunque no hubiera sido aprobado, el matrimonio entre personas del mismo sexo, que ya viene  celebrándose desde hace unos meses en Connecticut, seguiría siendo legal gracias a la sentencia del Tribunal Supremo, pero esta nueva legislación era necesaria para retirar paulatinamente la dualidad ahora existente entre las dos figuras legales.

En una concesión a los adversarios de la ley, se ha modificado el texto, haciendo explícita la protección a las libertades religiosas. Dice, por ejemplo, que ninguna asociación religiosa podrá ser obligada a proporcionar servicios o equipamientos para ceremonias entre contrayentes del mismo sexo.

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