el-salvadorMalas, muy malas noticias las que nos llegan de El Salvador. En contra de lo que hace pocos días todo parecía indicar, finalmente la izquierda salvadoreña, representada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ha claudicado finalmente a las presiones de la iglesia católica e in extremis ha sumado sus votos a los de la derecha en la última sesión de la Asamblea legislativa antes de su disolución para reformar la Constitución y consagrar la discriminación jurídica de gays y lesbianas, prohibiendo su derecho a contraer matrimonio.

La reforma constitucional deberá ser ratificada todavía por la mayoría cualificada de la nueva Asamblea que resulte elegida en los próximos comicios, de acuerdo al procedimiento vigente en ese país. La reforma define el matrimonio únicamente como “la unión de un hombre y una mujer”, prohíbe a las personas homosexuales adoptar y deja sin efecto en el territorio salvadoreño las bodas que hayan sido autorizadas en otros países. El diputado del FMLN Hugo Martínez, sin el más mínimo pudor, habría manifestado que la propuesta esta sustentada “en base a dos principios: el fortalecimiento de la familia y la no discriminación”.

El Salvador se une así a Honduras, el otro país centroamericano que ya en 2004 modificó su Constitución para blindar al más alto nivel la discrminación de gays y lesbianas. Resulta triste comprobar que justo cuando en Estados Unidos se precipitan las decisiones judiciales y legislativas a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, en Centroamérica sucede lo contrario. Y más triste resulta ver que sucede, además, de mano de la izquierda.

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