Desayuno en Urano

donniedarko

Donnie Darko (EEUU, 2001)
Richard Kelly

Sí, vale, vais a pensar “claro, como sale Jake Gyllenhaal…”. Pues no: he de recordar que a mí el que me gusta es Heath Ledger. El caso es que llevaba mucho tiempo oyendo hablar maravillas de esta película, pero mis prejuicios hacia el cine americano para adolescentes podían demasiado. Después de haberlos vencido, tras le renovación del género con David Gordon Green o Judd Apatow, decidí enfrentarme por fin a Donnie Darko. Bendita la hora.

Cierto es que no se trata de una película LGTB. Cierto es también que muchos adolescentes (que son mi objetivo con esta reseña), habrán visto Donnie Darko. Y habrán flipado. Porque la película trata de un adolescente que no pertenece a ese mundo que los adultos tratan de venderle. Porque sabe reconocer la mentira tras las caras limpias, los trajes de domingo y las buenas intenciones. Donnie Darko es un chico que se pone la capucha de la sudadera cuando sabe que está haciendo algo malo, y sin embargo, hay una especie de justicia poética en sus actos, que acaban descubriendo la verdad oculta tras la sonrisa de anuncio de dentífrico.

El argumento, el ambiente, la cámara lenta, recuerdan a esa joya de mi propia adolescencia: Terciopelo azul, a la que llevé a toda mi familia quizá porque no tenía palabras para expresar lo que me pasaba por la cabeza entonces, pero tenía claro que el mundo no era ese sueño dorado del personaje interpretado por Laura Dern, y quería prepararles para ello. Como quizá los adolescentes de hoy han hecho con Donnie Darko, convertida en una película de culto, tras su fracaso en los cines y su éxito en el mercado del DVD, sobre todo en Gran Bretaña. Supongo que parte de su éxito en ese país se basa en la Banda Sonora: Joy Division, Echo & The Bunnymen, Tears for Fears, The Church

Un avión pierde un motor y cae sobre la habitación de Donnie, un adolescente que tiene visiones con un conejo gigante que le dice que el mundo terminará dentro de unos días. En el colegio, Donnie pasa por ser un chico extraño, de esos que dicen la verdad por mucho que duela sin pensar en las consecuencias, de esos que ponen en evidencia la falsedad de los que dicen educar. En un mundo en el que triunfar se convierte en el único objetivo de la vida, Donnie prefiere ver el amanecer cada mañana, o interesarse por los viajes en el tiempo, o por la vieja vecina de la que se burla todo el mundo. Donnie es un existencialista que sólo cree en la ética de la responsabilidad individual.

Recomiendo a todos los adolescentes que hayan disfrutado con Donnie Darko, un libro maravilloso, que todo el mundo debería leer: El guardián entre el centeno. El mundo es raro, la gente miente, nada es lo que parece, cuando te haces mayor entras en un círculo hipócrita que puede absorberte para siempre. Por eso tienes que ser siempre tú: tú eres el responsable de tus actos, el dueño de tu vida. Y para los adultos: nunca olvides el adolescente que llevas dentro: por mucho miedo que tuvieras, por mucha desesperación, por mucha desorientación que sentiste, probablemente nunca habrás sido más tú mismo que cuando tenías dieciséis años.

Una película fascinante, adictiva y turbadora, en el límite entre lo real y lo irreal, que se ve como en sueños y que engancha y te arrastra hasta encontrarte contigo mismo, allá en el fondo.

5 estrellas

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