corte-suprema-californiaLa Corte Suprema de California ha dictaminado que los colegios religiosos privados de ese estado no están obligados a cumplir la legislación antidiscriminatoria y pueden expulsar a sus alumnos homosexuales. La Corte Suprema ratifica, de esta forma, la sentencia dictada por un tribunal de San Bernardino, que falló en contra de la demanda interpuesta por los padres de dos chicas expulsadas en 2005 de la California Lutheran High School por ser lesbianas.

Según la sentencia ratificada por la Corte Suprema, las escuelas religiosas privadas no están sometidas a la regulación antidiscriminatoria de California, que obliga tanto a las entidades que reciban fondos públicos como a los negocios privados. Sin embargo, la justicia californiana no ha considerado a las escuelas religiosas negocios, sino “organizaciones sociales que se rigen por sus propios principios”  y cuya misión principal es “trasmitir sus propios valores”, argumentación que ha hecho posible aplicarles la misma jurisprudencia que con anterioridad utilizó para grupos como los Boy Scouts, a los que ya se les había permitido la expulsión de sus miembros homosexuales o ateos.

Kirk Hanson, el abogado de las familias, ha expresado su preocupación por el hecho de que la sentencia abre la puerta a cualquier tipo de discriminación en este tipo de centros, negando además el paralelismo con los Boy Scouts. Para Hanson, un colegio, por privado que sea, imparte una educación que debe adecuarse a las leyes del estado, y es además un negocio.