enrique-del-pozoA sus 52 años, Enrique del Pozo, popular personaje televisivo, ha desvelado por primera vez como un sacerdote abusó sexualmente de él cuando tenía 11 años y estudiaba en un internado católico de Madrid. Del Pozo se niega, al menos por ahora, a desvelar más datos concretos. “No voy a señalar con el dedo a ningún colegio, ni estigmatizar a nadie. Aunque si hay alguna víctima más y lee esta entrevista (en el diario El Mundo) le pediría que fuera valiente y dijera dónde ha sido. También me gustaría decir que el resto de los sacerdotes fueron estupendos conmigo”.

Del Pozo cuenta de esta forma su historia: “Me llevó a su dormitorio, sacó su pene y empezó a masturbarse, me cogió la mano para que siguiera yo. En ese momento sentí mucho rechazo, le quité la mano y él eyaculó. Eso sólo ocurrió una vez. Estaba interno y los fines de semana él me buscaba. Venía a las duchas para enjabonarme, y si yo no me dejaba tocar en la parte genital o le rechazaba, me castigaba sin salir el fin de semana. Yo no entendía nada, pero además él me hacía chantaje diciéndome que si no le hacía caso me suspendía. Era uno de los profesores, creo que de matemáticas. No sé por qué me eligió a mí, ni vi que pasara con ningún otro compañero”.

Según del Pozo, la razón para hacer ahora esta revelación es su indignación con algunos miembros de la jerarquía católica. “Hay que ser inhumano, esto es terrorismo dialéctico. No se puede decir que es peor matar una célula que abusar de un menor”, explica a propósito de las ya famosas declaraciones del cardenal Cañizares en las que restaba importancia a los abusos sexuales a menores cometidos por religiosos católicos en comparación con el aborto.

Del Pozo comenta que ha estado a punto de revelar la historia varias veces en el programa de Antena 3 “Dónde estás corazón”, pero que su presencia siempre ha sido anulada en el último momento. También cuenta que una agencia de noticias nacional con la que contactó se negó a dar la historia “por línea editorial”. Ahora, sin embargo, una vez destapado el asunto, las cosas pueden cambiar. “A mí lo único que me compensa es poder usar mi condición de personaje popular para hablar de esto públicamente y ponerlo sobre la mesa. En los medios se ocupan muchos minutos hablando de frivolidades. Yo voy a hablar de algo importante. Al final, lo único que quiero es que las condenas sean iguales para los pederastas con sotana y sin sotana”.