Patrick-McAlveyCuando tenía 19 años, Patrick McAlvey,que había sido educado por una familia muy religiosa y conservadora, decidió someterse a terapia para ‘dejar de ser gay’. Para ello acudió a Exodus Internacional, una poderosa organización que mantiene que puede ‘apaciguar‘ el deseo homosexual por medio de la oración y la lectura de la biblia.

El pasado mes de agosto Patrick denunció en un vídeo de la organización LGTB Truth Wins Out que Mike Jones, el terapeuta al que acudió, que dirige el centro asociado de Exodus en Lansing (Michigan), se le insinuó durante la ‘terapia‘, pidiéndole que describiera sus fantasías sexuales, qué tipo de hombres le excitaban o el tamaño de su pene. Incluso llegó a pedirle que se levantara la camiseta para ver sus abdominales. Durante largos periodos en algunas sesiones, McAlvey tenía que sentarse en el regazo de Jones y dejar que éste le abrazara, una ‘práctica‘ que Exodus International dice rechazar.

A pesar de esta denuncia, Exodus International sigue apoyando y manteniendo en su puesto a Jones, según denuncia la página de Truth Wins Out.  Jones admite en su web que aún tiene ‘tentaciones‘ y que sigue sintiéndose sexualmente atraido por otros hombres. Ante estas evidencias, es sorprendente que Exodus International ni siquiera haya iniciado una investigación. Mucho más sorprendente después de que Exodus International haya comprado los derechos para la gestión de Love Won Out -no confundir con Truth Wins Out, su firme oponente-, una organización que recorre EEUU celebrando conferencias en las que declara que la homosexualidad es un pecado que puede ser curado y perdonado por la gracia de Dios.

Y es que en los ‘shows‘ itinerantes de Love Won Out, se aconseja a los padres preocupados por la orientación sexual de sus hijos que los lleven a alguno de los centros de Exodus International para ser sometidos a terapia. No parece importarles -concluye el artículo de Truth Wins Out- que alguno de esos chicos pueda acabar ‘en los brazos’ de un sujeto como Mike Jones.