Títulos de crédito. Imagen granulada, de un apuñalamiento. Escena, una habitación de cierta clase. Imagen normal, ya con los policias alrededor. Sobre el cadaver se encuentra una nota escrita con sangre que pone ‘Maricón. Esto es lo que les pasará a todos los gays’. Si cualquiera de los héroes o heroinas de las actuales series de intriga / misterio de TV leyeran eso, supongo que se les pondrían de corbata y empezarían a buscar huellas como locos pensando que a la ciudad por la que velan se le viene encima una ola de asesinatos homófobos, pero en la serie de la vida misma “CSI: Jamaica” el inspector de policía encargado del caso piensa que no, que el asesinato del consul británico, apuñalado, no es un crimen homófobo. Es posible que sea una trampa, algo puesto por el asesino para despistar de sus verdaderas intenciones porque la vida es el supremo guionista. Claro que el razonamiento que al inspector le lleva a esa conclusión es que en Jamaica, donde la homosexualidad está penada por la ley con seis años, hay pocas agresiones homófobas que acaben en muerte. Que él sepa, añadimos entre dientes

En Irak las milicias ahora que no tienen nada que hacer se dedican a cazar gays por Internet. El debate entre un poco de amor y una muerte espantosa es interno en el homosexual que desea un poco de amor y puede encontrarse muerto, con los testiculos en la boca y el ano tapado con pegamento. Evidentemente, en los procesos de liberación que desembocan en los amplios deltas de los fundamentalismos los aluviones los forman los de siempre -mujeres, niños, homosexuales, lesbianas-. La libertad, en este caso, no es duradera.

En España, la Unión de Hermandades de Jerez dice que la familia natural no está protegida. No sabemos específicamente a cual se refiere. Una familia compuesta por un niño y un viudo, ¿es familia natural?. Entendemos que en el caso de que la viudedad sea heterosexual sí, pero, ¿y si el viudo, en uno de esos giros de series melodramáticas de padre con niño, descubre que es bi u homo, sigue siendo familia natural?. En la ristra de comentarios de esa noticia alguien comparó la violencia ejercida contra los homosexuales con la declaración de la Unión de Hermandades de Jerez. No es lo mismo. Ciertamente, no es lo mismo. Como tampoco es lo mismo  esa violencia con que los diccionarios de la mayoría de las publicaciones online identifiquen homosexual con pederasta. No, no es lo mismo.

Este verano, en Público, un interesante reportaje estimaba que la violencia homófoba no estaba cuantificada en España. Creemos que es una violencia marginal, con algunos casos que ocupan las portadas. Lo mismo sucedía con la violencia de género hasta que esta fué cuantificada. Ahora se cuentan las víctimas, que no son pocas. Sin embargo, en nuestra mente las víctimas de violencia homófoba/lesbófoba/transfoba siguen siendo unos pocos, justo lo que piensa el inspector de “CSI: Jamaica”. Necesitamos una cuantificación del desastre, porque si no va a ser como las comisiones del banco cuando sacas a crédito. No te fijas hasta que le das un tajo importante a la tarjeta y el cajero te dice que te va a cobrar dos mil de las antiguas pesetas en comisión y se te queda cara de que te están atracando, como es, por cierto. Una violencia difusa que a veces cuaja y estalla en una tormenta trágica donde el más débil es el que muere en una riada de violencia. Pero mientras tanto no sabemos cuanto de nieve de agresión verbal, cuanto de lluvia de agresión física, cuanto de viento de suicidio ha sucedido en nuestro país a causa de esa atmósfera homófoba.

No es lo mismo llegar a las manos que hacer una declaración homófoba justificando una diferencia donde no la hay o identificando homosexualidad con un delito que matar a un homosexual. Justo, no es lo mismo. Es lo que va de la semilla del odio al fruto del homicidio. La semilla tiene culpa del fruto pero eso es cierto, no asesina por si sola. Menos mal que son sólo unos pocos ¿no?,  ¿gracias a Dios?

Enrique Olcina