washingtonDavid Catania, miembro abiertamente gay del consejo legislativo de Washington D.C., anunció ayer ante un auditorio compuesto por 150 activistas LGTB que el próximo martes presentará el proyecto de ley que previsiblemente permitirá la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo en la capital federal de Estados Unidos. La iniciativa, que podría estar aprobada para la festividad de Acción de Gracias (que este año se celebra el 26 de noviembre) contaría con el apoyo de 10 de los 13 miembros del Consejo legislativo de la ciudad.

Como hemos venido informando a lo largo de los últimos meses, la aprobación de esta medida supondrá además una prueba de fuego para la mayoría demócrata a nivel nacional. La nueva ley, una vez aprobada, debe recibir el visto bueno del Congreso de Estados Unidos, encargado en última instancia de la administración de la capital federal. Y aunque habitualmente las decisiones del Consejo legislativo de la ciudad son aprobadas sin problema por el Congreso, que simplemente deja vencer el plazo correspondiente sin plantear alegaciones, en esta ocasión es probable que los opuestos al matrimonio entre personas del mismo sexo sí quieran plantear la discusión.

Tampoco en la propia ciudad la medida está libre de enemigos, como hemos reseñado en otras ocasiones. Tanto el que fuera polémico alcalde, el afroamericano Marion Barry (también miembro del Consejo legislativo) como diversos líderes evangélicos de la comunidad afroamericana se han manifestado en contra. Lo hicieron ruidosamente cuando Washington D.C. decidió reconocer los matrimonios celebrados en otros estados, pero en esta ocasión es previsible que la oposición sea aún mayor.

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