louisianaKeith Bardwell, juez de paz de Tangipahoa Parish (Louisiana) se ha negado a extender una licencia de matrimonio a una pareja heterosexual interracial. Bardwell, que asegura no ser racista y que ha casado a muchos negros entre ellos, afirma que lo hace por el bien de los hijos que pudiera tener la pareja, ya que, según él, los matrimonios interraciales no suelen durar mucho.

Beth Humphrey y Terence McKay, la pareja afectada, ambos de 32 años, se plantean ahora presentar una queja ante el Departamento de Justicia. La Unión por las Libertades Civiles de Louisiana va a dirigir una carta al Tribunal Supremo de Louisiana. Katie Schwartzman, abogada de esta asociación, recuerda que ‘el Tribunal Supremo dictaminó en 1963 que el Gobierno no puede decirle a las personas con quién pueden casarse y con quién no’.

Este caso, curioso y lamentable a la vez, que ha ocurrido lejos, pero que al mismo tiempo nos recuerda situaciones parecidas aquí en España, pone de manifiesto la necesidad de que el Estado y sus instituciones regulen de manera clara el derecho de los funcionarios a la objeción de conciencia, sobre todo en temas civiles, y actúen ejemplarmente y con celeridad frente a aquellos que olviden su papel de servidores públicos sujetos a la ley.