yanouka y goldsteinYitzhak Yanouka, un diplomático israelí abiertamente gay, ha sido nombrado embajador de su país en Angola. Yanouka se trasladará al país africano acompañado por su pareja, Mikie Goldstein (nacido en el Reino Unido), que recibirá por parte de Israel la misma consideración que los cónyuges de otros embajadores. Aunque Yanouka no es el primer embajador israelí abiertamente gay, sí es el primero en ponerse al frente de una delegación diplomática formalmente acompañado de su pareja.

En declaraciones a Jewish Chronicle, Goldstein, que ya ha acompañado a Yanouka en eventos en el extranjero, afirma no haber tenido hasta ahora problema alguno. “En el mundo diplomático hay muchas personas abiertamente homosexuales, y asistir a eventos en el circuito internacional no es un problema. Siempre he sido aceptado con naturalidad como el esposo de Izzy. Quizá moleste en algunos países musulmanes conservadores, pero no tienen relaciones con Israel”, cuenta. “Siento que estoy rompiendo límites a favor de la comunidad gay y ahora tengo la oportunidad de hacer otras cosas”, añade Goldstein, una persona especialmente comprometida con la comunidad LGTB (ha estado al frente de la Jerusalem Open House).

El matrimonio homosexual en Israel

La situación jurídica de las parejas del mismo sexo en Israel no es fácil de resumir. Existen registros de parejas en diversas ciudades. Por lo que se refiere al matrimonio, en realidad Israel carece de matrimonio civil como tal, ya que son las confesiones religiosas las encargadas de la legislación matrimonial. Si una pareja heterosexual israelí desea contraer matrimonio no religioso, debe hacerlo en el extranjero, y luego solicitar su registro en Israel. Sólo desde el año pasado existe la posibilidad de que dos ciudadanos que cuenten con la nacionalidad israelí, y siempre que ambos no sean considerados judíos según la Halajá (ley mosaica), puedan contraer matrimonio no religioso en el propio país.

De acuerdo a lo anterior, en 2006, cinco parejas gays de nacionalidad israelí casadas en Canadá solicitaron ver su matrimonio reconocido en Israel. Finalmente el Tribunal Supremo les dió la razón y obligó a la administración a registrar sus matrimonios. Se da así la paradoja de que, mientras que Israel no celebra matrimonios civiles en su territorio, las parejas de ciudadanos israelíes del mismo sexo casadas en el extranjero sí son reconocidas juridícamente. 

Independientemente de lo anterior, la legislación israelí sí que otorga a las parejas del mismo sexo que acrediten haber convivido durante un mínimo de dos años buena parte de los derechos del matrimonio. Es lo que sucede, por ejemplo, en el caso de Yanouka y Goldstein.