ciudad-mexicoTanto el derechista Partido de Acción Nacional (PAN) como la iglesia católica mexicana han reaccionado duramente ante la aprobación de la ley que permitirá a gays y lesbianas contraer matrimonio y adoptar hijos en igualdad de condiciones a los matrimonios heterosexuales en México Distrito Federal. Mientras el PAN ha anunciado su intención de que la ley sea declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo, los obispos la califican de “aberración”.

Para que el Supremo mexicano se pronuncie sobre la constitucionalidad de la ley, el PAN debe conseguir primero los votos necesarios en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Necesita 22, pero sólo dispone de 14 asientos en la cámara, en la que el izquierdista PRD (Partido de la Revolución Democrática) dispone de la mayoría. Necesita recabar el resto de los votos entre las filas del PRI (Partido Revolucionario Institucional, que cuenta con 8 votos) o de otros partidos minoritarios, lo que parece díficil en este momento, a tenor de las declaraciones de los diversos diputados.

Sí parece a su alcance lograr el número suficiente de votos para llevar ante el Supremo la adopción, tema en el cual la posición de los partidos minoritarios (PRI, Partido Verde Ecologista de México y Partido del Trabajo) es más próxima a los conservadores.

Por lo que se refiere a la reacción eclesiática, no por esperada ha sido menos virulenta. En palabras del cardenal Norberto Rivera, “esta ley ha abierto las puertas a una perversa posibilidad para que estas parejas puedan adoptar a niños inocentes, a quienes no se les respetará el derecho a tener una familia constituida por una madre y un padre, con los consecuentes daños psicológicos y morales que provocará tal injusticia y arbitrariedad. Tal pretensión no es más que soberbia e inevitablemente llevará a la sociedad a la ruina, lo cual nos preocupa hondamente”.

Por su parte, el obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, ha calificado la reforma legal como una “estupidez” hecha, en su opinión, “para estar a la moda”. “La familia se forma de un matrimonio. Si esto no es un matrimonio, sino es un acto libre de dos ciudadanos o dos ciudadanas que les gusta otra cosa que lo que mandó Dios, pues entonces no puede ser familia. Es una aberración el que puedan adoptar. Qué van a sacar esos niños, a quién le van a decir papá o mamá, te pregunto. Entonces eso es una aberración”, ha dicho.