georgiaLa tarde del pasado 15 de diciembre, un grupo de policías armados sin uniforme ni identificación alguna asaltaron la sede de Inclusive Foundation, una organización LGTB de la antigua república soviética de Georgia. Retuvieron y amenazaron a sus líderes, así como a una quincena de activistas allí congregados con motivo de una reunión del Women’s Club. Paata Sabelashvili, uno de los dirigentes de la organización, fue arrestado.

Los activistas, a los que no se les dejó ni siquiera avisar a sus familias de su retención, fueron llamados “enfermos”, “pervertidos” y “satanistas”. Algunos oficiales obligaron a las mujeres activistas a ir al baño, desnudarse y ser exploradas de forma indignante. Sus teléfonos móviles fueron confiscados, y sin la presencia de abogado alguno Paata Sabelashvili fue aislado y obligado a declarar. Ha permanecido arrestado dos semanas hasta que recientemente ha sido liberado, aunque con libertad vigilada.

El incidente se encuadra en el contexto de la política de represión de las ONGs por parte del Gobierno georgiano, que tratan de marginalizar, intimidar y desacreditar a los defensores de los derechos humanos en la república ex-soviética. Hace poco saltó a la luz, por ejemplo, la extorsión sufrida por miembros de “Human Rights Priority”, así como intentos de difamación y amenazas por parte de algunos oficiales del ministerio de Interior a los medios de comunicación que tratan de hacer públicos estos abusos.

La organización ILGA Europe, de la que Paata es miembro de su comisión permanente, ha expresado una queja formal ante el presidente y el Defensor del Pueblo de Georgia solicitando la correspondiente investigación y castigo para quienes perpetran estas violaciones de los derechos humanos.