nancy pelosiLas expectativas que la presidencia de Barack Obama -combinada con la obtención de una mayoría demócrata en Cámara de Representantes y Senado de Estados Unidos- habían despertado en algunas personas respecto al avance de los derechos LGTB a nivel federal se enfrían cada vez más. Por lo pronto, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, habría advertido ya que en 2010 la cámara baja no votará ningún “tema controvertido” que no haya recibido antes el apoyo del Senado.

En el Senado estadounidense la mayoría demócrata es más endeble, tratándose además de una cámara que por lo general tiende a ser más conservadora. Pelosi querría evitar de esta forma que en 2010 los representantes demócratas puedan “quemarse” aprobando iniciativas que luego el Senado rechace, dado que 2010 es año electoral. Se renueva todo el Congreso y un tercio del Senado, y entre los demócratas empieza a extenderse el temor de que los republicanos recuperen el control de las cámaras o al menos recorten significativamente la ventaja demócrata. La caída de popularidad de Obama que detectan los sondeos en relación con su propuesta de reforma sanitaria, muy contestada no sólo por los republicanos sino por un sector significativo del Partido Demócrata, no ayudaría.

En ese paquete de “medidas controvertidas” se incluye la posible derogación del “Don’t ask, don’t tell”, la ley que prohíbe a gays y lesbianas formar parte del Ejército estadounidense a menos que mantengan en secreto su orientación sexual o la todavía más audaz derogación del DOMA (Defense of Marriage Act) la ley que prohíbe a la administración federal reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo, y que todo indica que tendrán que esperar un año más, y eso en el mejor de los casos.