número 10 downing streetEste 2010 asistiremos, con toda probabilidad, al fin del ciclo laborista en el Reino Unido. Un ciclo positivo para las personas LGTB: se ha puesto punto final a la vergonzosa “Sección 28″ heredada de Margaret Tatcher, que prohibía informar sobre homosexualidad en las escuelas; se ha conseguido una unión civil para parejas del mismo sexo que las equipara en derechos al matrimonio (adopción incluída) y la presencia de personas abiertamente gays y lesbianas en política y en otras áreas de la sociedad británica es señalada. Pero la capacidad de laboristas de ilusionar al electorado LGTB parece agotada, y la alternativa conservadora no convence, pese a los esfuerzos de su líder, David Cameron. Quizá por eso los liberal-demócratas, terceros en discordia, se han lanzado a captar el voto LGTB con un programa político ambicioso…
 
La apuesta de su líder, Nick Clegg, se resumen en los siguientes puntos:
 
- Matrimonio entre personas del mismo sexo, y no simplemente unión civil con derechos similares. Para Clegg, el simple derecho a usar la palabra matrimonio (“marriage”) es importante y acabaría con la distinción de dos categorías de ciudadanos existente en la actualidad.
- Todos los colegios del Reino Unido, incluidos los religiosos, deberán implementar políticas de prevención del bullying homofóbico y tendrán que enseñar que la homosexualidad es una condición normal y en absoluto dañina.
- Acabar de una vez por todas con la prohibición a los varones homosexuales de donar sangre.
- Garantizar el derecho de asilo en el Reino Unido a cualquier persona perseguida en su país por su orientación sexual.
- Revisar la pertenencia de Uganda a la Commonwealth si finalmente aprueba la legislación homófoba propuesta en su Parlamento.
 
Clegg ha mostrado su reconocimiento a los laboristas por los logros conseguidos durante su mandato respecto a los derechos LGTB, pero considera que todavía se debe profundizar más. Por otra parte, ha acusado a los conservadores de “no ser fiables” cuando de asuntos LGTB se trata. Clegg ha recordado que, pese a las palabras amables de Cameron a la comunidad LGTB, en su momento votó contra la derogación de la Sección 28 (algo de lo que el propio Cameron afirma ahora estar arrepentido) y ha recordado la alianza establecida en el Parlamento Europeo entre los conservadores y el partido polaco “Ley y Justicia”, una de las formaciones más abiertamente homófobas de Europa.
 
Los liberal-demócratas, surgidos a finales de los ochenta de la unión de liberales y socialdemócratas, son la tercer fuerza política del Reino Unido, y desde hace años luchan desesperadamente por romper el tradicional modelo bipartidista británico. En las elecciones de 2005 consiguieron más del 22% de los votos, y gozan de una amplia presencia a nivel local.