albaniaAlbania se descuelga de la lista de países en los que se veía como cercana la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, pese a la posición favorable de su primer ministro, Sali Berisha, que el pasado verano soprendía al mundo con el anuncio. Lo que sí ha aprobado el Parlamento albanés es una legislación que prohíbe la discriminación por motivos de sexo, raza, religión u orientación sexual, considerada en cualquier caso un avance.

Y es que Albania carecía hasta el momento de legislación antidiscriminatoria, condición indispensable para optar al ingreso en la Unión Europea: el objetivo deseado de los albaneses por lo que a política internacional se refiere. Un avance legislativo que, pese a no ser tan ambicioso como el que se llegó a barajar, ha sido bien recibido por la Alianza Contra la Discriminación, un colectivo LGTB albanés.

El Parlamento albanés ha dejado fuera, por tanto, la posibilidad de que gays y lesbianas puedan contraer matrimonio, algo que había desencadenado la reacción contraria tanto de los grupos religiosos musulmanes (religión mayoritaria en Albania) como de los cristianos ortodoxos y católicos. Una posibilidad que hubiera supuesto uno de los saltos cualitativos más sorprendentes en la historia del reconocimiento jurídico de la igualdad LGTB, y que siempre se valoró con cautela. Una cautela que ahora se ha confirmado acertada.

Bienvenida sea, en cualquier caso, la nueva legislación antidiscriminatoria.