empresaTras la celebración el pasado jueves de la III edición de LGBT@work, nos hacemos eco de algunas de las conclusiones más interesantes del encuentro, recogidas por el blog Diversidad Corporativa, cuyo autor es Uxío Malvido -director de Diversidad e Inclusión de MSD- que actuó como moderador.

Participaron, entre otros, Lola Martín, del Programa de Atención a Homosexuales y Transexuales de la Comunidad de Madrid, quien explicó cómo la presunción general de heterosexualidad dificultaba la salida del armario a nivel laboral. Silvy Vluggen, de IBM, detalló el programa de diversidad LGBT de su empresa, merecedor de distintos reconocimientos. Maria Giralt, de Bollo&Butter,  puso el contrapunto a la gran empresa, explicando como su modelo de negocio se iba haciendo un hueco entre la comunidad lésbica gracias a la popularidad de su blog. Angel García Recuero, de Absolut, desgranó las claves del fuerte posicionamiento de la marca entre el segmento gay, conseguido tras una larga trayectoria de acciones de marketing específicas (la más reciente, Absolut Colors).

Malvido resalta en su blog que el progresivo acercamiento empresarial a la comunidad LGBT es un hecho. Un ejemplo es el Corporate Equality Index (CEI), un índice que mide, en Estados Unidos, el grado de inclusión de las prácticas corporativas, valorando aspectos como las políticas de no discriminación, la formación interna sobre estos temas o el patrocinio de eventos públicos dirigidos a la comunidad LGTB.  En su edición de 2010 el índice recoge  305 empresas con una puntuación del 100% (el CEI arrancó en 2002 con tan sólo 13 empresas). “Hoy díficilmente una compañia puede ser un líder global en diversidad en Estados Unidos sin tener una puntuación perfecta en el CEI”, comenta. A nivel global se ha puesto en marcha el International Business Equality Index, que a través de 17 preguntas examina las prácticas en material LGTB en todos los países en los que operan las compañías multinacionales. En su primera edición (2009) participaron 15 empresas.

Malvido señala, pese a todo, que el mundo corporativo está lejos de ser un paraíso para los empleados LGTB. La mayoría prefiere quedarse “bien metido en el armario de la oficina y manejar con maestría las conversaciones que surgen en el trabajo. “Quien dude de la necesidad de incluir la dimensión LGTB en los programas de diversidad puede probar a intentar eliminar cualquier referencia a su heterosexualidad en las conversaciones de trabajo. Entonces verá el grado de energía y atención que eso requiere, y lo poco que contribuye a la productividad y el compromiso”, sugiere Malvido.