El Congreso colombiano ha sido una puerta cerrada para la aprobación de leyes a favor de la igualdad de gays y lesbianas. Gran parte de esto se debe a la enconada oposición de legisladores de la coalición de Gobierno, entre ellos del Partido Conservador. Uno de sus candidatos, Luis Felipe Munarth, decidió no esperar a ser elegido para oponerse. Decidió hacer de su oposición a los derechos LGTB parte activa de su campaña.

El candidato conservador al Senado ha contratado grandes vallas publicitarias con los mensajes: “No al matrimonio entre personas del mismo sexo” y “No a la adopción de niños por parejas del mismo sexo”. Curiosamente el lema de campaña del candidato conservador es “Una vida mejor”. Pero ¿una vida mejor para quién?, es lo que cabría preguntarle a un partido y un Congreso que hace a un lado como mínimo a cerca del 4% de sus habitantes, negándoles los mismos derechos que tiene el otro 96%…

Pero Munarth no es el único homofóbico en el Partido Conservador. Una gran parte de parlamentarios conservadores que aspiran a la reelección han votado en contra de iniciativas a favor de la comunidad LGBT como Hernán F. Andrade, Roberto Gerlein Echeverría, Carlos Eduardo Enríquez Maya, Germán Villegas Villegas, Julio Alberto Manzur, Alfonso López Lapeira, José Darío Salazar Cruz o Ciro Ramírez Pinzón, entre otros.

Como contrapartida, en las elecciones del próximo domingo 14 de marzo se presentan los primeros candidatos abiertamente gay para el Senado (Felipe Zuleta Lleras) y Cámara de Representantes (Edgar Robles), así como la primera candidata trans a la Cámara (Shelcy Sánchez).

Yesyd Rodríguez