Nick Griffin, líder del BNP (British National Party), ha defendido la presencia de homosexuales en su partido, siempre que no lo cuenten o lo muestren en público. En una entrevista a la revista Total Politics, el líder de la extrema derecha británica ha llegado a presumir de haber hecho de su partido una fuerza menos homófoba. “Cuando yo tome el control, había una prohibición absoluta de que los miembros fueran homosexuales. Ahora hay homosexuales en el partido, y la gente sabe quienes son, pero nuestra política ahora es la de no preguntar y no contar”.

Griffin niega que su partido sea una fuerza “antigay”. “Decir que alguien está condenado al infierno por ser como Dios lo hizo, es absurdo. No es correcto”, admite. Hasta ahí llegan las concesiones de Griffin, dado que a renglón seguido afirma que “la homosexualidad se muestra demasiado. Es algo antifamiliar, extraño, incluso asqueroso. Ver besarse a dos hombres es asqueroso para la mayoría de la gente. No es que se vea a menudo, pero cuando lo ves, no se trata de homofobia, es que algo tan raro, que además tienes que explicar a tus hijos…” argumenta.

Sobre lo que Griffin no tiene dudas es que si su partido llegara al poder anularía la ley de uniones civiles vigente en su país, que concede a las parejas del mismo sexo los mismos derechos que a los matrimonios heterosexuales. “El matrimonio deber ser entre un hombre y una mujer, y si es posible con hijos”, ha dicho.

Preguntado sobre las declaraciones de Martin Webster, antiguo líder del National Front (otro partido de extrema derecha), que en su momento afirmó haber mantenido una relación homosexual con el propio Griffin en su juventud (asunto del que nos hicimos eco hace unos meses), el líder del BNP las ha negado por completo, asegurando que se trata de un bulo de Webster para desprestigiarle.