Finalmente el Presidente de la República portuguesa, Aníbal Cavaco Silva, en uso de sus atribuciones, ha decidido enviar al Tribunal Constitucional de ese país la ley permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, para su “fiscalización preventiva”. El requerimiento presidencial deja fuera, eso sí, la disposición que prohíbe la adopción, asegurándose así que no le salga el tiro por la culata y el tribunal invalide precisamente este párrafo de la ley, el único que sería de su agrado.

Declaraciones desde todo el arco político parecen reflejar que ya se esperaba un movimiento como éste por parte de Cavaco, miembro del Partido Socialdemócrata (PSD, que pese a su nombre es una formación de centro-derecha), actualmente en la oposición parlamentaria.

El recurso al Constitucional, pese a la incertidumbre que la propia derecha ha expresado hasta ahora sobre el resultado (el artículo 13.2 de la Constitución portuguesa prohíbe explícitamente la discriminación por razón de la orientación sexual) es la única posibilidad que le quedaba para impedir su aplicación. El simple veto presidencial habría sido fácilmente levantado con la actual composición del legislativo portugués, en el que dominan las formaciones de izquierda. La aplicación de la norma queda ahora a la espera del pronunciamiento de los magistrados, que primero deberán decidir sobre la aceptación o no del recurso.

Un objetivo adicional que la derecha portuguesa puede haber conseguido con este movimiento, incluso aunque el Constitucional portugués se manifeste finalmente contra el recurso, sería retrasar la entrada en vigor de la ley hasta después de la visital papal a Portugal, prevista para el próximo mes de mayo.