La iglesia luterana finlandesa escogió la pasada semana como nuevo arzobispo de Turku a Kari Mäkinen, conocido por su postura favorable a los derechos de gays y lesbianas. Casado y con cuatro hijos, Mäkinen es partidario de bendecir las uniones civiles entre personas del mismo sexo, que actualmente son posibles en Finlandia. La postura de los candidatos sobre este punto fue, de hecho, un tema clave.

Mäkinen, que ya era obispo de Turku, venció en la ronda final al conservador Miikka Ruokanen. Ningún candidato obtuvo mayoría absoluta en la primera votación, por lo que se procedió a una segunda vuelta entre los dos, cuyo resultado fue muy reñido. Mäkinen se impuso por sólo 11 votos sobre el más de un millar emitidos, gracias en buena parte al apoyo de su diócesis y la de Helsinki. El arzobispo de Turku es el único arzobispo de la iglesia luterana finlandesa y está considerado el “cabeza” de esta confesión.

Se da la circunstancia de que hace apenas un mes, en la conferencia de obispos de la iglesia luterana finlandesa, sólo hubo cuatro partidarios de bendecir las parejas del mismo sexo, aunque una propuesta de permitir el rezo de algunas plegarias para celebrar el registro de estas parejas sí fue apoyada por 16 a 4. En cualquier caso, está prevista la convocatoria de un sínodo el próximo mes de mayo, con una participación más amplia de representantes de los creyentes para discutir con más profundidad el asunto.

La elección de Mäkinen, en cualquier caso, supone una buena noticia para los creyentes LGTB finlandeses, al ser tradicionalmente la iglesia luterana finlandesa una de las que mantiene, de entre las iglesias escandinavas, posiciones más conservadoras en este punto.