La Corte Suprema de Gibraltar tendrá la última palabra. El Gobierno de la roca, presidido por Peter Caruana, ha solicitado del alto tribunal gibraltareño que establezca si la prohibición de matener relaciones homosexuales masculinas hasta los 18 años es contraria a su Constitución. Por disparatado que pueda parecer, la legislación gibraltareña mantiene todavía diferentes edades de consentimiento para mantener relaciones sexuales en función de la orientación sexual. Mientras que las relaciones heterosexuales y lésbicas son legales a partir de los 16, los adolescentes gays deben esperar dos años más.

El tema ya fue votado por el Parlamento gibraltareño el pasado mes de junio, y en aquella ocasión los partidarios de mantener la discriminación ganaron por ocho votos contra cuatro. En aquella ocasión se produjo una combinación curiosa:  aunque la propuesta partía, “a título individual”, del ministro de Justicia, se posicionaron en contra miembros del Gobierno, entre ellos Peter Caruana, que alegó “motivos religiosos” y toda la oposición, cuyos miembros consideraron que la vía elegida para su aprobación era inadecuada, al no haber sido presentada como una iniciativa del Gobierno (en manos del Partido Socialdemócrata, de tendencia conservadora).

Ahora, y ante la sorpendente polémica que el asunto parece despertar en Gibraltar, el Gobierno ha optado por consultar a la Corte Suprema. Al parece, tanto Caruana como el fiscal general defienden que la discriminación debe ser mantenida porque hay una “justificación objetiva y razonable”, aunque curiosamente no se han hecho públicos los argumentos presentados. Al otro lado, el colectivo gibraltareño de defensa de los derechos civiles GGR defiende que la edad de consentimiento debe ser la misma para todas las relaciones.

Gibraltar, pese a ser una colonia británica, está muy atrasada en lo que se refiere a los derechos LGTB. No reconoce, por ejemplo, las parejas del mismo sexo, pese a que en Reino Unido gays y lesbianas sí pueden acogerse a una figura legal, el Partnership, que les otorga beneficios similares a los que gozan las parejas casadas. El pasado mes de diciembre tuvo que ser el Privy Council de Londres, la más alta de las instituciones británicas con competencias judiciales sobre Gibraltar, el que reconociera a una pareja de lesbianas de Gibraltar su derecho a alquilar una vivienda en las mismas condiciones que las parejas heterosexuales.

Guernsey debatirá este mes la misma cuestión

Otro territorio bajo soberanía británica, la isla de Guernsey, en el canal de La Mancha, debatirá precisamente la misma cuestión este mismo mes. La edad de consentimiento para las relaciones homosexuales es también allí de 18 años, frente a los 16 años de las relaciones heterosexuales.

Guernsey es una de las conocidas como Islas Anglonormandas, vinculadas a la corona británica desde los tiempos medievales en que rey de Inglaterra y duque de Normandía eran la misma persona, pero que formalmente no forman parte del Reino Unido. Tampoco reconoce las uniones entre personas del mismo sexo, a diferencia de su vecina, Jersey, que recientemente aprobó una ley de Partnership (pendiente todavía de entrar en vigor).