La polémica sobre la denegación de la inscripción para el próximo curso a un niño de preescolar por una escuela católica de Boulder (Colorado) por ser hijo de madres lesbianas sigue viva en Estados Unidos. Ayer domingo una treintena de personas se manifestaron frente a la escuela con ocasión de la misa dominical, mientras el sacerdote que impartía la misa, Bill Breslin, se refería al asunto durante su homilía.

Breslin también defendía en su blog la posición de la escuela. “Si un hijo de padres homosexuales viene a nuestra escuela, y le explicamos que el matrimonio homosexual va contra la voluntad de Dios, entonces el niño pensará que estamos diciendo que sus padres son malos”, explica. “Y no queremos colocar a ningún niño en esa difícil situación”, añade el sacerdote.

Las personas que protestaban delante de la parroquia expresaron su solidaridad con las madres y el pequeño. “Esas no son las enseñanzas de Jesús. Todos hemos sido creados iguales”, explicaba un manifestante. “Una de mis hermanas mayores era lesbiana”, contaba otro, que refería ser el menor de 10 hermanos educados en una familia católica, y explicaba que su hermana había muerto después de haber sufrido discriminación. “No queremos ver sufrir a más gente”, añadía.

Entre las pancartas podían  leerse lemas como “Enseñad aceptación”, “Mi catolicismo no discrimina” o “El corazón roto de Jesús” (en alusión al Sagrado Corazón de Jesús, nombre del colegio). Los manifestantes fueron obsequiados con café y donuts por parte del personal voluntario de la parroquia.

Por su interés reproducimos el siguiente vídeo (en inglés) que recoge algunos momentos de la protesta: