En el año 2000, Alan Smith era el presidente de la Asociación de Consejos Escolares de Escocia. Por aquel entonces fue una de las personas que más activamente se opuso a la derogación de la Sección 28, la ley británica que prohibía informar sobre homosexualidad en las escuelas públicas. Smith argumentaba que “había que proteger a los niños”. Ahora, Smith se enfrenta a posible pena de cárcel por posesión de pornografía infantil.

La detención de Smith se produjo el año pasado. En su ordenador se encontraron más de 4.000 imágenes. La Policía detectó además contactos con otro usuario de internet, que se hacía llamar Babylover1, al que le dijo que estaba interesado en imágenes de niños, de niñas, de bebés e incluso de recién nacidos. Smith se enfrenta por ello a una posible pena de cárcel (la sentencia se conocerá en un mes).

Smith fue uno de los líderes de opinión que más activamente se implicaron en la campaña de Brian Souter, millonario escocés que saltó a la fama en 2000 por financiar una campaña cuyo objetivo era oponerse a la derogación de la Sección 28, una legislación aprobada bajo el mandato de Margaret Tatcher que prohibía a las instituciones públicas promover la aceptación de la homosexualidad, y que el Gobierno laborista tardó años en poder derogar por la oposición de la Cámara de los Lores (no se consiguió hasta 2003).

Una legislación, por cierto, que el líder conservador británico David Cameron recientemente se mostró muy arrepentido de haber apoyado en su momento.