Keith Kimmel, el joven activista que hace pocas semanas presentó una demanda contra el estado de Oklahoma por no permitirle lucir en la placa de su coche la frase “IM GAY” (“Soy gay”) falleció el miércoles mientras dormía en casa de unos amigos. Se da la circunstancia de que dos días antes Kimmel había interpuesto una queja ante la Policía de Tulsa por la agresión sufrida el fin de semana a manos de varios agentes de policía a la salida de un local de ambiente.

De hecho, en su escrito de denuncia (que puede ser leído integramente pinchando aquí) Kimmel narraba con detalle como los agentes de Policía, tras acudir al local debido a una trifulca, le arrestaron haciendo uso de una agresividad desproporcionada y le propinaron diversos golpes en abdomen, testículos y cabeza, además de dedicarle insultos ofensivos relacionados tanto con su obesidad como con su orientación sexual. Finalmente, Kimmel fue trasladado a un hospital y los policías desaparecieron. Kimmel acompañó su denuncia de fotos de las lesiones sufridas.

El cuerpo de Kimmel ha sido sometido a autopsia, sin haber trascendido por el momento si su muerte está relacionada con la agresión sufrida días antes.