Bajo este lema, 600.000 personas y más de 50 carrozas han celebrado el Orgullo LGTB en la capital alemana, tomando este último sábado las calles del centro de la ciudad y culminando la marcha frente a la mítica Puerta de Brandenburgo.

El Orgullo LGTB, más conocido en Alemania como CSD o “Christopher Street Day” (en referencia a la calle de Nueva York donde tuvieron lugar las revueltas de Stonewall, que catalizaron el movimiento pro derechos LGTB moderno) ha sido celebrado por 32ª vez en Berlín, una de las ciudades más tolerantes del mundo y que ya contaba con un efervescente ambiente gay en los años veinte del siglo pasado.

Además del éxito de convocatoria de la marcha (que este servidor pudo comprobar en persona), cabe mencionar el punto de reflexión propuesto por la activista, filósofa y experta en temas de género Judith Butler: la norteamericana ha rechazado el Premio al Valor Cívico que le concedieron los organizadores del Orgullo berlinés, pues considera que dicha convocatoria se ha vuelto demasiado comercial y superficial. Sí ha alabado, en cambio, la manifestación alternativa “Transgenialer CSD”, que tendrá lugar el próximo sábado. También ensombreció brevemente el ambiente festivo un suceso surrealista que ha acaparado la atención de la prensa sensacionalista: un antiguo concursante de la versión alemana del reality-show “Gran Hermano”, homosexual y seropositivo, mordió a dos hombres (o hasta a seis, dependiendo de la fuente) mientras se encontraban todos sobre una carroza.

Tras la conclusión de la marcha en la Puerta de Brandenburgo, Klaus Wowereit, el alcalde socialista y abiertamente homosexual de Berlín, describió el desfile como “una potente manifestación política”. También declaró que “la discriminación hacia los homosexuales sigue estando muy presente”, y que “mientras sea así, la lucha será necesaria”. También hubo ocasión para recordar a las víctimas homosexuales del nazismo, en un acto organizado por el Colectivo de Lesbianas y Gays de Berlín (LSVB) el mismo sábado por la mañana.

Actualización (22 de junio, 16h15)

Aquí está la interesante intervención de Judith Butler, rechazando el premio y justificándose (gracias, jotainkoelle):