El Partido Popular (PP) ha presentado recurso de inconstitucionalidad contra la nueva ley del aborto. Sin entrar en otras consideraciones, traemos esta noticia a dosmanzanas dado que el motivo séptimo de inconstitucionalidad alegado por el PP es la educación afectivo-sexual con perspectiva de género, un aspecto ajeno a la discusión central sobre el aborto y cuya inconstitucionalidad abriría un peligroso precedente en el campo de la educación afectivo-sexual.

El artículo 5.1 de la nueva ley busca potenciar la educación sexual como una forma de disminuir los embarazados no deseados, estableciendo que los poderes públicos, en el desarrollo de sus políticas sanitarias, educativas y sociales, deben garantizar “la educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre salud sexual y salud reproductiva”. Algo que ha sentado mal en las filas conservadoras, que han convertido dicho punto en uno de los argumentos contra la constitucionalidad de la ley.

En opinión del PP, este punto de la ley, al “imponer una perspectiva ideológica determinada” incurre en “adoctrinamiento” y vulnera el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que ellos desean. “Cuando se habla de imponer una perspectiva determinada en el enfoque de la educación afectiva y sexual, no está haciendo referencia a cuestiones o enfoques de carácter científico u objetivo, sino a aquellos otros que inciden claramente en aspectos de tipo ideológico y axiológico, que deben quedar fuera ambos de cualquier género de uniformidad estatal”, argumentan los populares en su recurso.

Se obliga a que la educación sanitaria relativa a la salud sexual y reproductiva, que puede desarrollarse en todo el sistema educativo, se imparta ‘con perspectiva de género’, sin que pueda tomarse en consideración las creencias y convicciones personales de los alumnos ni los valores de los padres. Porque, insistimos, la perspectiva de género es una ideología determinada –y probablemente no se la denomina ideología para ocultar su verdadera naturaleza–, con contornos imprecisos (aunque parece fundarse en la concepción de la sexualidad no como algo objetivo y natural sino subjetivo y cultural) y que puede perfectamente no sólo no compartirse, sino criticarse por errónea e inadecuada. Y el Estado no es quien para imponer a enseñantes y discentes a tener que explicar una materia conforme a una ideología determinada”, afirma el recurso.

Puedes consultar el recurso en su integridad pinchando aquí (avisamos que se trata de la página personal del presidente de la organización ultraconservadora HazteOír. No hemos encontrado otro enlace mejor).