Marta Covella es la única Jueza de paz de General Pico, en la provincia de la Pampa, Argentina. Saltó a la prensa al declarar que no aceptaría casar personas del mismo sexo. La jueza, de religión evangélica, parece haberse retractado: ya aceptó oficiar una boda el 17 de agosto.

Tan solo un día después que Argentina se convirtiera en el primer país de América Latina en permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo, la jueza argentina indicó que “por una cuestión de principios cristianos, no puedo hacerlo. En la Biblia, Dios no aprueba esa forma de vivir” y que “la Biblia me enseña que primero tengo que obedecer la ley de Dios, y después la ley de los hombres”. Marta Covella añadió que “en la Biblia, Dios no aprueba esa forma de vivir. Me crié leyendo la Biblia y sé lo que Dios piensa. Dios ama a toda la gente pero no aprueba las cosas malas que hace la gente. Y una relación entre homosexuales es una cosa mala delante de los ojos de Dios”.

Tras conocerse las declaraciones de la funcionaria pública, Irene Giusti, directora general del Registro Civil y capacidad de las personas, advirtió que si la jueza mantiene su postura deberá ser apartada del cargo y denunciada por incumplimiento de los deberes de funcionario público. Sin embargo, explicó que por el momento no se ha sancionado a Covella debido a que sólo emitió sus apreciaciones, pero hasta ahora no ha negado el derecho de ley a ciudadano alguno.

Para fortuna de muchos y muchas parece que finalmente la jueza, que fue alabada en muchos blogs evangélicos y católicos, decidió cumplir con su deber como funcionaria pública. Ya se informó que Marta Covella se reunió con una pareja de hombres que llevan viviendo juntos como pareja desde hace 27 años. Según fuentes del Registro de General Pico, se trata de Alberto Peralta, de 61 años, y Oscar Omar García, de 57, dos almaceneros de la ciudad.

García dijo a una emisora radial que durante el encuentro con la controvertida jueza que “a los dos nos pareció una mujer de gran corazón, e incluso oramos juntos y nos invitó a la iglesia evangélica, porque es muy creyente”. El hombre explicó que junto a su pareja llevan 27 años juntos y que con el matrimonio pretenden “blanquear la situación aunque las familias conocían desde hace tiempo la relación”, y agregaron que la idea de casarse “no tiene como finalidad adoptar, sino celebrar nuestro amor y por una cuestión de herencia”.