DeFarra Gaymon fue disparado por un policía al que supuestamente había propuesto mantener relaciones sexuales, en una zona de cruising en Newark, Nueva Jersey. La víctima, un prestigioso hombre de negocios casado y con cuatro hijos, murió tres horas después en el hospital.

Hace unos días nos hicimos eco de dos asesinatos en sendos lugares de cruising en Alemania. De nuevo nos vemos obligados a hablar de otra muerte, aunque en circunstancias muy distintas. Esta última se produjo el viernes por la noche en Newark, cuando un oficial de policía se encontraba patrullando el agreste Branch Brook Park vestido de paisano, como parte de una operación rutinaria desde hace años: buscar a hombres en la espesura del parque y detenerlos por “conducta indecente”. Según la declaración del policía (aún se buscan testigos), en un momento dado Gaymon se le acercó y le propuso mantener relaciones sexuales. Al sacar el oficial su placa e informar a Gaymon de que estaba arrestado, éste último empujó al policía al suelo e intentó huir corriendo, amenazando al policía con matarlo si se acercaba. El oficial consiguió finalmente acorralar a Gaymon, pero éste siguió resistiéndose a ser esposado e intentó desarmar al policía, que, “temiendo por su vida”, acabó disparando a Gaymon de forma fatal.

La familia del fallecido ha emitido un comunicado diciendo que “sabemos que la policía ha matado a un hombre inocente, sin historial ni caracter violento”.

A muchos nos parece triste que las fuerzas del orden desperdicien valiosos recursos hostigando a personas que no hacen daño a nadie, pero es realmente trágico cuando dicho acoso acaba de esta forma.