Cada vez son más las figuras prominentes del Partido Republicano estadounidense que declaran su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. El último ha sido Steve Schmidt, antiguo jefe de campaña del último candidato presidencial republicano, John McCain. No obstante, la postura de McCain frente a la igualdad jurídica de las personas LGTB es inequívocamente negativa, incluso siendo su actual director de campaña un hombre homosexual.

El 22 de septiembre tendrá lugar una gala organizada por miembros de los partidos Republicano y Demócrata (con el controvertido Ken Mehlman como anfitrión, tras anunciar recientemente su homosexualidad) con el fin de recaudar fondos para conseguir el matrimonio homosexual. La lista de invitados incluye figuras del Partido Republicano de alto nivel, y entre ellos se encuentra Schmidt, que ha declarado este martes que “el matrimonio homosexual tiene mucho sentido desde un punto de vista conservador. [...] El matrimonio es una institución que fortalece y estabiliza a la sociedad [...] y es una cuestión de igualdad y de mantener la fe en uno de los pilares de la nación, el derecho a vivir tu vida. Cada vez hay más conservadores que opinan que oponerse al matrimonio homosexual no debería ser una condición indispensable para pertenecer al Partido Republicano, [...] que un gobierno conservador no debería meterse en nuestros dormitorios, igual que un gobierno progresista no debería decirnos cómo vivir nuestras vidas.”

O en palabras de otro prominente republicano, “creo que hay un número creciente de gente republicana harta de ser aleccionados sobre moralidad por parte de un puñado de personas que se han casado tres o cuatro veces y a los que es más probabe encontrar a las puertas de un prostíbulo un jueves por la noche que en casa con sus hijos… Hay algo intrínsecamente indecente en las durísimas palabras y el odio dirigidos contra gente decente, meramente por su sexualidad.”

Lo cierto es que estos signos de buena voluntad aún tienen que materializarse en algo concreto, mientras figuras como el relativamente moderado McCain se pliegan a los designios del sector más reacionario de su partido: a pesar del decidido apoyo que tanto su esposa como su hija han mostrado hacia el matrimonio homosexual, la lista de ocasiones en que McCain ha votado en contra de avances en materia LGTB es larga y exhaustiva. Y esto parece no importar a su actual director de campaña, Mark Buse, que fue sacado del armario hace dos años para ganarse el desprecio de buena parte de los activistas LGTB del país.