En el último año tres adolescentes gays se han quitado la vida en el distrito de Anoka-Hennepin (Minnesota), víctimas de acoso escolar homofóbico. Pese a ello, la Junta Escolar del distrito y una asociación  de padres -posiblemente fantasma- constituida a tal efecto se niegan a introducir medidas anti bullying o a ofrecer información sobre la orientación sexual.

“Hola, soy Tammy Aaberg, la madre de Justin Aaberg, un estudiante gay en el Instituto de Secundaria de Anoka que se suicidó el 9 de julio de este año”. Con estas palabras, entre lágrimas, se dirigió la madre del último estudiante en quitarse la vida en el ditrito de Anoka-Hennepin a la junta educativa del mismo, implorándoles medidas para evitar nuevos suicidios: información sobre orientación sexual y contra el acoso escolar homofóbico. Sin embargo, el distrito se niega a aceptar las invitaciones por parte de colectivos LGTB que se han ofrecido a impartir charlas informativas. Y por si ello fuera poco, aparentemente un grupo de padres homófobos acaba de asociarse con el único fin de presionar para que sus hijos no reciban ningún tipo de información sobre diversidad sexual.

El distrito ya fue objeto de titulares el año pasado, cuando el Departamento de Derechos Humanos de Minnesota denunció a dos profesores por acosar a un estudiante, Alex Merritt, que ellos consideraban homosexual. Las autoridades hicieron oídos sordos a las consiguientes demandas de medidas contra el acoso escolar homofóbico, pero un grupo LGTB fue fundado para evitar casos similares. Los posteriores suicidios de los tres adolescentes han hecho que dichos activistas, así como los familiares y amigos de los fallecidos, redoblen sus esfuerzos.

La familia de Justin y sus amigos comunicaron a la Junta Escolar que el chico había sufrido acoso en su instituto, antes de suicidarse. “¿Acaso creen que mi hijo merecía morir porque hay otros chavales que se sienten superiores hostigando a otros y ningún miembro del personal docente hará nada por detenerlos?”, les preguntó su madre. Además, otros estudiantes LGTB describieron su sentimiento de marginación en el instituto.

La sospechosa Liga de Acción Parental, la asociación de padres homóbos formada en julio, es completamente anónima y tampoco se sabe de dónde procede su financiación. Sólo se conoce la petición colgada en su página web: “Ya que el comportamiento homosexual expone a los participantes a numerosos riesgos mortales, y ya que el entorno educativo debe centrarse exclusivamente en cuestiones académicas, los abajo firmantes apoyamos firmemente la política de la Junta Escolar [de mantener la orientación sexual fuera del programa educativo].”

Lo cierto es que para los virulentamente homófobos, que acosan a adolescentes LGTB hasta conducirlos a la muerte y que luego señalan las altas tasas de suicidio entre dichos jóvenes como prueba de su estilo de vida destructivo, cada adolescente homosexual muerto es una victoria.