Algo parece haber cambiado en Moscú, aunque sea tímidamente, tras la destitución del homófobo Yuri Luzkhov como alcalde. Por primera vez, una concentración de protesta convocada por los colectivos LGTB pudo tener lugar en la capital rusa de forma autorizada y sin detenciones.

Ocurrió el pasado viernes, 1 de octubre, cuando una veintena de activistas se concentraron frente a las oficinas de la compañía aérea Swiss Air en Moscú. Los activistas protestaban por el hecho de que la compañía suiza no hubiera puesto objeción alguna al secuestro, hace un par de semanas, del líder LGTB ruso Nikolai Alekseev por parte de presuntos agentes de las fuerzas de seguridad cuando se encontraba ya en la zona internacional del aeropuerto moscovita, dispuesto a embarcar hacia Ginebra.

Alekseev permaneció retenido durante dos días, durante los cuales recibió presiones para abandonar la demanda cursada ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la reiterada prohibición del Orgullo LGTB de Moscú, así como para desconvocar un acto de protesta que días más tarde tendría lugar contra Luzkhov (once activistas fueron detenidos por ello).

La concentración de este viernes contó con una importante presencia policial, que mantuvo separados a los activistas LGTB de un grupo de contramanifestantes homófobos que se congregaron en las cercanías, y se desarrolló sin incidentes reseñables, toda una novedad en Rusia. También destacó la presencia de unos cuarenta periodistas y de cámaras de televisión.