Dos nuevos casos de homofobia que saltan, en esta ocasión sí, a la luz pública. Un adolescente de 15 años se habría quitado la vida en Reino Unido como consecuencia de los rumores y burlas sobre un beso con otro chico. Al otro lado del océano, en Nueva York, un joven gay de 26 años fue brutalmente agredido a la salida de un restaurante de la cadena McDonald’s.

La muerte de Dominic Crouch, de 15 años, se produjo el pasado mayo en Gloucestershire (Inglaterra), pero ha sido ahora cuando la investigación ha concluido que se trató de un suicidio, motivado muy probablemente por los rumores acerca de su sexualidad. La historia es especialmente triste, contemplada desde el punto de vista adulto: Crouch había acudido días antes a una excursión escolar en la cual él y otros adolescentes habrían jugado a “girar la botella”. Los rumores desatados a raíz de un hipotético beso que Crouch habría dado a otro chico como consecuencia del juego habría llevado al chico a arrojarse al vacío desde un edificio.

Por lo que se refiere al ataque de Nueva York, ocurrió el domingo por la noche, a la salida de un restaurante de la cadena McDonald’s en pleno West Village. Damian Furtch, que había terminado su jornada laboral en un restaurante cercano, se detuvo allí a tomar algo con un amigo, cuando dos hombres empezaron a acosarlos. Los dos amigos abandonaron el local pero los agresores los siguieron y acabaron por agredirlos, al tiempo que gritaban insultos homófobos. Parece que la peor parte se la llevó Furtch, que además de denunciar la agresión ha colgado fotos del estado en que quedó su rostro, lleno de cortes y hematomas, en su perfil de Facebook (ver imagen).