El estado de Tennessee (Estados Unidos) podría prohibir a los profesores de sus escuelas elementales y medias (equivalentes a primaria y primer ciclo de secundaria en España, es decir, hasta los 13 o los 14 años) hacer cualquier mención de la homosexualidad en clase, si prospera una iniciativa promovida por el republicano Stacey Campfield, aprobada por el Comité de Educación del Senado del estado por 6 votos contra 3.

El proyecto, por cuya aprobación Campfield lleva luchando varios años, es popularmente conocido como ”don’t say gay” (“no digas gay”) y prohíbe a los profesores hacer referencia a cualquier tipo de relación afectivo-sexual distinta a la heterosexual.

Otro senador republicano, Jim Tracy, propuso una enmienda en la que proponía esperar a que el Consejo Educativo del Estado, organismo que debe dar su visto bueno a los contenidos que se imparten en las escuelas de Tennessee, investigara el asunto y recomendara un protocolo al respecto. Un tercer senador, Brian Kelsey, promovió una segunda enmienda que aseguraba que, en cualquier caso, y una vez el Consejo Educativo del Estado hubiera concluido su investigación, adoptara una prohibición explícita e inequívoca de hablar sobre homosexualidad en las escuelas, en la línea del proyecto original presentado por Campfield. La propuesta, con ambas enmiendas, fue aprobada por el Comité Educativo del Senado con la oposición de sus tres miembros demócratas. Ahora debe ser el pleno del Senado el que se pronuncie.

Tennessee es un estado del sur de Estados Unidos en el que actualmente los republicanos gozan del mayoría en ambas cámaras. El actual Gobernador, Bill Haslam, también es republicano.

Desde la organización de defensa de los derechos LGTB Tennessee Equality Project consideran que el proyecto atenta contra la libertad de expresión y limita a la profesores hasta el extremo absurdo de no poder hablar sobre homosexualidad con alumnos que pueden ser homosexuales o tener familias homparentales.