Magnífica noticia la anunciada este miércoles en Estados Unidos. Según informa The New York Times, las autoridades de inmigración han cancelado de forma definitiva el proceso de deportación de Henry Velandia, un ciudadano venezolano legalmente casado en Connecticut (uno de los estados que permiten el matrimonio igualitario) con Josh Vandiver, un ciudadano estadounidense.

El proceso de deportación de Velandia, de cuya paralización provisional informábamos en mayo, es una situación inconcebible en el caso de matrimonios heterosexuales, pero en el caso de matrimonios homosexuales es la norma: a efectos de inmigración -competencia de la administración federal y no de los estados- las uniones civiles y los matrimonios entre personas del mismo sexo “no existen”, pese a haberse celebrado legalmente en Estados Unidos, dado que la DOMA (Defense of Marriage Act, una ley federal) prohíbe su reconocimiento.

Pese a que la administración Obama había insistido en mayo en que la paralización provisional de la deportación de Velandia, así como la del ciudadano irlandés Paul Wilson Dorman (unido civilmente a un ciudadano estadounidense en Nueva Jersey) eran casos puntuales, y mientras siguiera en vigor la DOMA esta se seguiría aplicando, la decisión de cancelar definitivamente el proceso de Velandia hace pensar en un cambio de actitud por parte de las autoridades federales, que podría afectar a otros casos.

Una ley cuestionada en los tribunales

Precisamente la constitucionalidad de la DOMA está siendo cuestionada en varios procesos judiciales. En uno de ellos, un juez federal de Massachusetts ya declaró inconstitucionales varios aspectos de la ley en julio de 2010. La administración Obama, tras diversos titubeos, finalmente anunciaba en febrero que no asumiría la defensa jurídica de la ley.

Una decisión que abre un nuevo escenario: mientras que la derogación de la DOMA por vía legislativa parece imposible mientras los republicanos tengan el control de la Cámara de Representantes, las resoluciones judiciales contra dicha ley pueden comenzar a acumularse. De hecho, la propia Cámara de Representantes, en un gesto poco habitual, decidía poco después asumir su defensa jurídica con el voto exclusivo de los republicanos.

Las organizaciones de defensa de los derechos LGTB, de hecho, habían pedido ya a la administración Obama que diera un paso más y que, además de abstenerse de defender la DOMA, paralizara todas las deportaciones de las parejas extranjeras de ciudadanos estadounidenses gays y lesbianas hasta que los tribunales se pronuncien de forma definitiva sobre su constitucionalidad, al menos en lo que a este aspecto se refiere. Queda por ver ahora si la resolución del caso de Henry Velandia anuncia precisamente un cambio en ese sentido…