Magnífica noticia. Tras la negativa de febrero del comité de ONG del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), el pleno del Consejo ha votado finalmente a favor de la concesión a la ILGA (International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association) del estatus de organización consultiva.

Se ha repetido, por tanto, un proceso similar al que tuvo lugar en 2010 con la IGLHRC (International Gay and Lesbian Human Rights Commission). Entonces también el comité se mostró en contra y finalmente el pleno, en el que están representandos un mayor número de países, votó a favor.

Aunque alrededor de 3.000 ONG tienen reconocido algún tipo de estatus consultivo en Naciones Unidas, muy pocas son organizaciones LGTB. Una de ellas, por cierto, es la FELGTB, cuya consideración como organismo consultivo del ECOSOC data de julio de 2008.

Como siempre que hablamos de votaciones relacionadas con la realidad LGTB, resulta interesante analizar qué Gobiernos han votado a favor y cuáles en contra:

  • A favor: Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Chile, Ecuador, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Hungría, India, Italia, Japón, Letonia, Malta, México, Mongolia, Nicaragua, Noruega, Perú, Suiza, Ucrania, Reino Unido y Venezuela.
  • En contra: Arabia Saudí, Bangladesh, Camerún, China, Egipto, Ghana, Irak, Marruecos, Namibia, Pakistán, Qatar, Rusia, Senegal y Zambia.
  • Abstenciones: Bahamas, Costa de Marfil, Filipinas, Guatemala y Ruanda.

Otros seis países (Comoras, Gabón, Guinea-Bissau, Malawi, Mauricio y San Cristóbal y Nieves) no han participado en la votación.

Una buena noticia para el ámbito LGTB latinoamericano es el cambio de voto de Nicaragua y Venezuela, que en un giro de 180 grados han pasado de oponerse al reconocimiento a apoyarlo.

En 2002 el Gobierno español también se opuso

Como siempre hacemos al tocar este tema, como ejercicio de memoria, recordamos que en mayo de 2002 el Gobierno del entonces Presidente del Gobierno español, José María Aznar, fue el único de los Gobiernos de la Unión Europea representados entonces en el ECOSOC que se opuso a conceder a la ILGA el estatus consultivo.