Las principales ciudades de Australia se llenaron el pasado fin de semana de manifestantes exigiendo la igualdad en el acceso al matrimonio. La convocatoria coincidió con el octavo aniversario de la aprobación de la ley que cerraba este derecho a las parejas del mismo sexo.

La marcha en la ciudad de Melbourne, la segunda más poblada del país, contó con la presencia del vicepresidente de los Verdes y diputado en el Parlamento australiano Adam Bandt, quien animó a los participantes a pedirles directamente a sus representantes que voten “para eliminar de una vez por todas de nuestras leyes esta discriminación odiosa e injustificada” y destacó la creciente opinión favorable de los australianos en este asunto.

En Sídney, la alcaldesa Clover Moore se dirigió al líder de la oposición conservadora Tony Abbott para instarle a que permita a sus correligionarios que voten en conciencia cuando se discuta el tema en el Parlamento australiano. Se da la circunstancia de que la hermana de Moore, Christine Forster, es abiertamente lesbiana y apoya la igualdad matrimonial. Forster se presentará para concejala en Sídney por el Partido Liberal (de centroderecha).

El diputado laborista Graham Perrett participó en la marcha de Brisbane, la tercera ciudad de Australia y capital del estado de Queensland, donde expresó su convicción de que un cambio en las leyes federales ahorraría sufrimiento a muchos jóvenes. El Gobierno de Queensland quiere modificar la ley de uniones civiles vigente en el estado para que las parejas que hagan uso de ellas no puedan disfrutar de una ceremonia “con la aprobación del estado”, ante las objeciones presentadas por grupos cristianos.

Australia Meridional podría aprobar el matrimonio igualitario

Recientemente hemos sabido también que el primer ministro del estado de Australia Meridional, el laborista Jay Weatherill, ha anunciado su apoyo al proyecto de ley presentado por los Verdes en febrero de este año para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en el estado, en el caso de que el voto a nivel federal fuera negativo. Weatherill permitiría, eso sí, que los miembros de su grupo parlamentario votaran en conciencia.

El estado se uniría así al de Tasmania, cuya dirigente Lara Giddings anunció la pasada semana pasada su intención de promover una ley en la misma dirección en la isla. La apertura de la vía de los territorios y estados parece ser, en este sentido, una posibilidad cada vez más real. Aunque hasta ahora la legislación sobre matrimonio se consideraba de ámbito federal, ya desde hace tiempo se escuchan voces de expertos en Derecho Constitucional australiano que señalan que nada impide a los estados aprobar leyes de matrimonio que concedan a las parejas casadas todos los derechos y obligaciones que marcan las respectivas legislaciones estatales (una situación similar a la existente, por ejemplo, en Estados Unidos).

Conviene tener además en cuenta que el Parlamento federal australiano aprobó el año pasado una ley por la cual el Gobierno federal no podrá vetar la aprobación de leyes por algunos territorios sobre los que antes sí tenía esa capacidad. Entre ellos no se encuentra Tasmania o Australia Meridional, pero sí Canberra, la capital federal, en la cual habría también una mayoría política a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.