Los laboristas de Tasmania lo tienen claro. Si el Parlamento federal australiano rechaza finalmente abrir el matrimonio a las parejas del mismo sexo -la discusión está abierta y todo puede ocurrir- Tasmania abrirá la vía de los estados y aprobará por su cuenta el matrimonio igualitario, siguiendo la senda ya marcada por otros sistemas federales.

Los laboristas de Tasmania ya se habían pronunciado con anterioridad a favor del matrimonio igualitario. Lo hicieron masivamente en 2009. Y en septiembre de 2011 la Cámara de Representantes de Tasmania aprobaba, con el voto a favor de los laboristas, una moción de los Verdes solicitando directamente al Gobierno federal que promoviera un cambio legislativo en ese sentido. La diferencia es que ahora la primera ministra, Lara Giddings, ha decidido sumarse a la opinión de su partido con todas las consecuencias y anunciar su disposición a dar el paso en caso de que el Parlamento federal no se atreva. En diciembre el líder de los Verdes de Tasmania, Nick McKim, anunciaba la presentación de un proyecto en ese sentido, pero hasta ahora no estaba claro cual sería la actitud de los legisladores laboristas.

El posicionamiento de Lara Giddings supone un antes y un después. Cuando en septiembre de 2010 Tasmania aprobaba el reconocimiento como “domestic partnerships” de los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, el entonces primer ministro, el laborista David Bartlett, manifestaba que pese a estar a favor del matrimonio igualitario la legislación matrimonial pertenecía al ámbito federal. Esa parecía ser también la opinión de su sucesora, la también laborista Giddings, hasta la conferencia de los laboristas de Tasmania, celebrada este fin de semana.

Una vía alternativa a la federal

La apertura de la vía de los territorios y estados parece ser, en este sentido, una posibilidad cada vez más real. Aunque hasta ahora la legislación sobre matrimonio se consideraba de ámbito federal, ya desde hace tiempo se escuchan voces de expertos en Derecho Constitucional australiano que señalan que nada impide a los estados aprobar leyes de matrimonio que concedan a las parejas casadas todos los derechos y obligaciones que marcan las respectivas legislaciones estatales (una situación similar a la existente, por ejemplo, en Estados Unidos). Tasmania no es el único estado en el que se ha planteado esta posibilidad. En febrero se sumaba ,de hecho, Australia Meridional. Pero parece el más decidido, ahora sí, a avanzar en ese camino. Estaremos atentos a lo que sucede.

Conviene tener además en cuenta que el Parlamento federal australiano aprobó el año pasado una ley por la cual el Gobierno federal no podrá vetar la aprobación de leyes por algunos territorios sobre los que antes sí tenía esa capacidad. Entre ellos no se encuentra Tasmania o Australia Meridional, pero sí Canberra, la capital federal, en la cual habría también una mayoría política a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.