Hoy parece un poco más posible que Ian McKellen vea cumplido su deseo de poder casarse “cuando vuelva a la Tierra Media”… Después de que a finales de agosto el Parlamento de Nueva Zelanda aprobará por 80 votos a favor y 40 en contra el proyecto de ley de matrimonio igualitario, el comité parlamentario encargado de su discusión le ha dado su visto bueno. El voto en segunda lectura está previsto el próximo 13 de marzo.

Conviene no ser optimistas antes de tiempo, en cualquier caso: el resultado de la votación en primera lectura puede resultar engañoso. Según entonces expresaron, muchos parlamentarios votaron a favor para permitir que la iniciativa se discutiera, sin tener sin embargo decidido su voto final. Gracias a aquella votación el proyecto pasó ser debatido por una comisión que debía decidir si recomendar o no su aprobación, y que finalmente se ha inclinado por el “sí”, siempre y cuando se asegure que las confesiones religiosas no podrán ser obligadas a celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo contra su voluntad (puedes descargar el informe de la comisión, que incluye el texto propuesto, pinchando aquí).

La propuesta, que partió de la diputada laborista Louisa Wall, fue una de las seleccionadas para ser votadas en conciencia por los diputados, y de hecho es previsible que la votación final no se corresponda exactamente con las líneas divisorias entre los partidos. El proyecto cuenta con el apoyo expreso del primer ministro John Key, del Partido Nacional (centro-derecha), pero es probable que muchos de sus diputados voten en contra. En cualquier caso, el hecho de que sea considerado un asunto de conciencia presentado a debate por una diputada a título individual y no como una iniciativa partidista acerca la posibilidad de su aprobación, que puede decidirse por un escaso margen. Previsiblemente, los 14 diputados del Partido Verde y una parte significativa de los 34 diputados laboristas votarían a favor (solo tres de ellos votaron en contra en primera lectura). El líder laborista, David Shearer, ya anunció en enero su apoyo al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental, declarando que la ley de uniones civiles, vigente desde 2005, ya no es suficiente. Todo dependerá de la posición de otras fuerzas minoritarias y sobre todo del número de diputados del Partido Nacional (59 de los 121 diputados) que decidieran finalmente emular al primer ministro y sumarse. En primera lectura, 30 de ellos votaron a favor de continuar el debate.

Una circunstancia a tener en cuenta es el hecho de que las encuestas arrojan que el apoyo al matrimonio igualitario es mayoritario entre la población. Otro posible indicador de por dónde pueden ir los tiros es el hecho de que de las casi 20.000 alegaciones al proyecto recibidas por el comité que expresaban una posición determinada, 10.487 estaban a favor frente a 8.148 en contra.

En caso de aprobar el matrimonio igualitario, Nueva Zelanda se convertiría en el duodécimo país del mundo en hacerlo a nivel nacional, después de Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Islandia, Portugal, Argentina y Dinamarca (el matrimonio igualitario también es legal en diversos estados y territorios de Estados Unidos y México) y en el primero de Oceanía, después de que la división laborista impidiera su aprobación en la vecina Australia (país en el que sin embargo ya se ha iniciado la batalla a nivel de los estados).