La homofobia en el seno de la iglesia católica, no por conocida, deja de rayar en lo patético con demasiada frecuencia. El cardenal sudafricano y arzobispo de Durban, Wilfrid Napier, quien se ha referido a los derechos LGTB como una “nueva forma de esclavitud”, ha rechazado al mismo tiempo que se lo califique de homófobo argumentando que no conoce a ninguna persona homosexual.

Napier fue uno de los 115 cardenales que participó en el cónclave del que salió elegido el nuevo papa Jorge Mario Bergoglio. El arzobispo católico levantó hace un mes una polémica en su país cuando afirmó que la pedofilia es una “enfermedad” y no un crimen. “Cuando un pedófilo lleva a cabo esos impulsos y fantasías, se convierten en un crimen. Pero si no lo hace, es un trastorno médico”, afirmó entonces. El pasado viernes concedió una entrevista para intentar explicar sus palabras de entonces y, de paso, arremeter contra los derechos de gays y lesbianas.

Nuestra razón nos dice que hombres y mujeres se crearon diferentes, se crearon para complementarse… el hecho básico de la vida es que los hombres y las mujeres se crearon para generar vida juntos”, explica Napier. “Hay algo radicalmente erróneo en la idea de que el matrimonio puede vaciarse del concepto de traer vida a la Tierra”, añade el cardenal, que opina que una sociedad que va contra “lo que dice la revelación y la razón” está “radicalmente equivocada”.

Para el cardenal, la actividad sexual se debe practicar exclusivamente “dentro de los límites del matrimonio: para la procreación y la construcción de la relación entre la pareja”. “Con los matrimonios entre personas del mismo sexo, estamos llevando a cabo los planes de otros”. “Es un nuevo tipo de esclavitud, con Estados Unidos diciéndote que no te darán ayuda a no ser que distribuyas condones, legalices la homosexualidad…”, se lamenta.

Ciertamente, y a pesar de Napier, los países occidentales parecen ir tomando cada vez más en serio la lucha contra la homofobia de Estado en África, aunque con resultados, por desgracia, todavía escasos. El Gobierno del Reino Unido, por ejemplo, anunció en 2011 la retirada de la ayuda económica a aquellos países que mantengan políticas de carácter homófobo, y la exsecretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunció en un histórico discurso ante Naciones Unidas que su país redoblaría los esfuerzos para luchar contra la persecución y la discriminación de las personas por su orientación sexual o su identidad de género en cualquier lugar del mundo. Recientemente también salió a la luz que Canadá lleva meses financiando a los grupos que luchan contra la aprobación de la ley homófoba de Uganda.