Costa Rica ha aprobado una reforma a la Ley General de la Persona Joven que ha generado polémica al abrir la puerta al reconocimiento de las uniones de hecho entre personas del mismo sexo. Varios diputados que votaron a favor de la ley pidieron incluso a la presidenta del país que hiciera uso de su derecho de veto al no haber sido conscientes de lo que votaban. La presidenta, Laura Chinchilla, ha hecho sin embargo caso omiso y ha sancionado ya la nueva norma.

El proyecto, aprobado el pasado 1 de julio por unanimidad de los 45 diputados de la Asamblea Legislativa presentes en la votación de segundo debate, incluye una modificación introducida en la Comisión de Niñez y Adolescencia que reconoce expresamente “el derecho al reconocimiento, sin discriminación contraria a la dignidad humana, de los efectos sociales y patrimoniales de las uniones de hecho que constituyan de forma pública, notoria, única y estable con aptitud legal para contraer matrimonio por más de tres años. Para estos efectos serán aplicables, en lo compatible, los artículos del 243 al 245 del Código de Familia“.

Inmediatamente tras su aprobación, tal y como puede verse en el acta de la sesión, tomó la palabra José María Villalta (único diputado del izquierdista Frente Amplio) para resaltar que ello supone una modificación tácita del artículo 242 del Código de Familia (que establece que la unión de hecho debe ser entre un hombre y una mujer), estableciéndose claramente que los aplicables son los artículos 243 a 245 del Código de Familia (que regulan los derechos de las uniones de hecho, sin mencionar que estan tengan que ser de personas de distinto sexo). “Y esto, sin duda, es un avance muy importante para reconocer los derechos de las parejas del mismo sexo que actualmente sufren discriminación”, expresó Villalta. También la diputada Carmen María Muñoz, del PAC (Partido de Acción Ciudadana) quiso intervenir para celebrar “la aprobación de este proyecto de ley, por supuesto, esa importante reforma para el reconocimiento justamente de las uniones de las personas diversas también”.

Y ahí quedo la cosa a nivel parlamentario, con la reforma aprobada y solo pendiente de su sanción por la presidenta Laura Chinchilla. Pero las palabras de José María Villalta desencadenaron una gran convulsión, hasta el punto de que algunos de los diputados que votaron a favor de la ley pedían horas después a la presidenta que la vete para evitar que pueda dar lugar al reconocimiento de facto de las uniones de hecho, una institución sobre la que la Asamblea Legislativa de Costa Rica lleva años debatiendo sin avances reales. Es por ejemplo el caso de Manrique Oviedo, diputado del PAC opuesto a las uniones entre personas del mismo sexo, o del pastor evangélico Justo Orozco, diputado por Renovación Costarricense y un conocido homófobo. Laura Chinchilla, sin embargo, se ha negado a vetar la ley solo por temor a posibles interpretaciones de lo que dice la ley. “Nosotros no tenemos que interpretar ni creer, si alguien tiene dudas del texto que lo consulte, o que un juez en un caso específico resuelva, o que los diputados hagan un proyecto de interpretación auténtica“, ha explicado el ministro de Comunicación, Carlos Roverssi. Habrá que ver qué sucede una vez la ley entre en vigor…