El Ministerio del Interior de Rusia ha confirmado lo que ya habían adelantado otras fuentes del Gobierno ruso (incluido el ministro de Deportes): la ley contra la llamada “propaganda homosexual” será aplicada con todo rigor durante los próximos Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi, también a atletas y visitantes extranjeros. Y además de enfrentarse al arresto por parte de la policía rusa, el Comité Olímpico Internacional (COI) habría anunciado que los atletas que apoyen de forma visible la causa LGTB podrían ser sancionados con incluso la descalificación. Mientras tanto, se suceden las protestas contra la homofobia del Gobierno ruso en diversas capitales del globo.

Pese a las supuestas garantías ofrecidas al COI por el gobierno de Moscú, lo anunciado este lunes a través de la agencia estatal de noticias rusa no deja lugar a dudas: la legislación homofóbica rusa tendrá plena vigencia durante los Juegos. En semejante contexto, la tibieza que hasta el momento ha caracterizado a la postura del COI respecto a este tema (así como a la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo, IAAF) habría adquirido un cariz si cabe más preocupante. Preguntados por la web Gay Star News, miembros del COI han respondido que aquellos deportistas que durante los Juegos hagan algún gesto público de apoyo a la causa LGTB podrían ser sancionados, llegando incluso a ver prohibida su participación. El COI considera que gestos como llevar un pin con la bandera arco iris constituirían declaraciones de índole política, algo prohibido por su reglamento (al parecer censurar la visibilidad de las personas LGTB no entra dentro de la definición del COI de “gesto político”).

Son numerosos los activistas que exigen el traslado de los Juegos fuera de Rusia como parte de un boicot generalizado (boicot por cierto extensivo a los patrocinadores de los Juegos, como McDonald’s), argumentando que ni siquiera el simbolismo de eventuales victorias de deportistas abiertamente LGTB conseguiría detener la deriva homófoba de Moscú (como no impidió la victoria de Jesse Owens el auge del antisemitismo en la Alemania nazi). Sin embargo, otros proponen precisamente participar en Sochi y forzar tales arrestos, obligando a las autoridades rusas a afrontar las consecuencias de su política de homofobia en un escenario internacional. En este sentido, el patinador abiertamente gay Johnny Weir, del que hablamos recientemente, ha declarado que no piensa violar las leyes rusas pero declara estar “preparado para ser arrestado” por ser simplemente como es.

El violento clima de homofobia que se vive en Rusia (tolerado o directamente impulsado por el Gobierno y medios de comunicación estatales) no es, desgraciadamente, exclusivo de dicho país (otros 76 estados tienen leyes similares o incluso peores), pero el caso ruso presenta características especiales. Rusia está siendo tomada como ejemplo y modelo a seguir por grupos homófobos en países occidentales como los Estados Unidos o Francia. En España, por ejemplo, HazteOír ha alabado la ley homófoba rusa. “Pese a las presiones de los grupos homosexuales, que reaccionan con furia, el Este europeo sigue el ejemplo de Rusia para proteger a los niños, conteniendo la promoción de actos sexuales que atentan contra la familia y el matrimonio”, expresaba hace pocos días esta organización ultraconservadora. Por otra parte, la visibilidad durante los Juegos Olímpicos podría constituir una poderosa palanca para mejorar la situación de la minoría LGTB rusa. Son miles los ciudadanos que han salido a la calle este fin de semana (o que saldrán esta semana) para protestar ya sea ante gobernantes locales o ante las embajadas y consulados rusos en ciudades como Londres, Amberes, Tel Aviv, Montreal, etc.

Especialmente original resulta la protesta llevada a cabo frente a la Embajada rusa en Estolcolmo, donde activistas LGTB han pintado un paso de peatones con los colores del arco iris:

En España, PSOE e IU piden al Gobierno que actúe

En España, mientras tanto, la clase política va despertando poco a poco. Si este fin de semana publicábamos un comunicado de Compromís en el que se anunciaba que Joan Baldoví (diputado de la coalición Compromís-Equo) registraría en el Congreso de los Diputados una iniciativa parlamentaria para instar en el gobierno español a actuar, este lunes eran PSOE e IU los que se posicionaban en la misma línea.

Desde el PSOE se ha anunciado la presentación de una proposición no de ley en la que se pedirá al Gobierno que traslade a las autoridades rusas “el rechazo de España a cualquier legislación contraria a la igualdad y la garantía de derechos de las personas, sea cual sea su orientación sexual o su identidad de género”. La proposición socialista incluirá también una petición para que se solicite al Gobierno ruso que persiga las torturas y los ataques a personas LGTB por parte de grupos neonazis denunciadas por Spectrum Human Rights Alliance. En palabras de su secretaria de Igualdad, Purificación Causapié, la intervención de la comunidad internacional es necesaria “para dar una respuesta inmediata y atajar esta terrible situación, haciendo un llamamiento a las autoridades rusas para que adapte su legislación a sus obligaciones jurídicas internacionales”.

La proposición socialista también emplazará al Consejo de Europa a analizar la legislación homófoba rusa y al COI a verificar que los derechos de las personas LGTB están garantizados de cara a los próximos Juegos Olímpicos.

Desde Izquierda Unida, su Área de Libertad de Expresión Afectivo Sexual (ALEAS IU) ha condenado rotundamente “la nueva política represiva llevada a cabo por el gobierno de Vladimir Putin, así como los crímenes de odio, consentidos por la administración rusa, que han tenido lugar en los últimos días contra la comunidad LGTBI”. ALEAS-IU exige directamente al Gobierno español “que se pronuncie y repruebe con firmeza las acciones emprendidas por Rusia, defendiendo el derecho de todas las personas a vivir su sexualidad y su identidad de género en libertad e igualdad”. “Todo período histórico de avance en las luchas de un colectivo social viene, desgraciadamente, acompañado por una reacción conservadora. No nos sorprende lo que está ocurriendo en Rusia, pero no por ello nos quedaremos de brazos cruzados. Enviamos nuestro apoyo fraterno y nuestra solidaridad activa a toda la comunidad LGTBI de Rusia, porque su lucha es también nuestra lucha”, ha declarado el coordinador federal de ALEAS-IU, Alberto Hidalgo.