"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

El colectivo Aswat lanza una campaña para concienciar de la homofobia social marroquí

Marwan Bensaid, fundador de la revista LGTB Aswat Magazine, publicada desde 2012 a través de Internet por el colectivo que lleva el mismo nombre, ha puesto en marcha un nuevo proyecto que lleva por nombre Kaynin y que mostrará, a través de una serie de vídeos en los que se recogen los testimonios de distintas personas LGTB marroquíes, el nivel de sufrimiento y exclusión social al que se ven sometidas las personas LGTB en ese país.

«Ser homosexual en Marruecos es algo muy difícil, porque tienes que lidiar a diario con los estereotipos sociales preconcebidos, que no aceptan diferencias, especialmente el ser gay«. Con estas palabras comienza el duro testimonio de Hamza, un joven gay marroquí de 22 años y protagonista de la primera de estas entregas. En poco más de seis minutos y sin mostrar su rostro en ningún momento, Hamza cuenta cómo, antes de hacer frente a una sociedad altamente prejuiciosa, tuvo que afrontar una crisis de identidad. «Después de un tiempo, empecé a aceptar la persona que soy, y que no soy anormal o antinatural, como ellos piensan. Pero entonces me tuve que enfrentar a la crueldad de la sociedad y a la criminalización de la homosexualidad en la ley«, asegura.

Para Hamza, lo más difícil fue tener que hacer frente a la intolerancia y homofobia de su entorno más cercano. «Mi madre me hacía comer pimientos picantes para que me comportase como un hombre«, dice a la vez que recuerda que «mis amigos siguen burlándose de mí y tengo que encajar comentarios despectivos por parte de mis maestros«. «Cuando tenía 14 años, mi hermano me pisó la cabeza y me rompió dos dientes«, añade. Por si esto fuera poco, Hamza asegura que poco después su familia le echó de casa. «Ellos entendían que yo no podía acudir a la policía, y que si denunciaba me iban a meter en la cárcel«, comenta resignado. Efectivamente, Hamza lamenta que no haya «leyes que me protejan» y que, en caso de buscar ayuda, «yo me convertiría en el criminal«.

«No estoy contando esto para obtener la piedad de nadie, ni para aparecer como una víctima, porque todos somos realmente víctimas cuando se trata de nuestros derechos; el derecho a la educación, a poder expresarse libremente, a la libertad de creencias, al trabajo, a contar con un buen sistema de salud… Todos somos víctimas», afirma Hamza. Para este joven, «tengo el derecho a vivir en una sociedad donde todo el mundo me acepte, y que acepte a los que son diferentes».

Bensaid señala que, además de mostrar las historias de estas víctimas de la homofobia social, el colectivo Aswat «establece un seguimiento de estos casos y trata de ayudar en la medida de lo posible«. Ya hace unos meses, en dosmanzanas dábamos cuenta de la puesta en marcha, por parte de este colectivo, de una campaña para combatir la homofobia a través de las redes sociales.

A continuación, os dejamos el vídeo con el testimonio de Hamza, publicado a través de YouTube el pasado día 12 de octubre y que ya ha recibido más de doscientas cincuenta mil visitas:

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