"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Taiwán, primer país de Extremo Oriente en debatir en su parlamento la posibilidad del matrimonio igualitario

Queda un largo camino por delante hasta su posible aprobación. No obstante, Taiwán ya es pionero entre los estados de la región por el simple hecho de llevar el debate sobre el matrimonio igualitario a su parlamento. La propuesta ha surgido de las filas del Partido Progresista Democrático (DPP), principal fuerza de la oposición. Sin embargo, el “Kuomintang” o Partido Nacionalista Chino se opone firmemente a un avance de derechos para el colectivo LGTB, ya que viene bloqueando o impidiendo cualquier propuesta en positivo. Según una encuesta pública de 2013, el 53 % de los taiwaneses aprueba la opción del matrimonio abierto a parejas del mismo sexo.

En apenas unos años la opinión pública taiwanesa se ha encaminado hacia la igualdad LGTB. Si ahora más de la mitad de la población se declara partidaria de las uniones igualitarias, en una anterior encuesta era solo el 37 %. Aprovechando este tirón social, el principal partido de la oposición (DPP) ha llevado el debate a la cámara de representación nacional. Por ahora, en todo caso, solo se trata de una declaración de buenas intenciones, ya que todavía no se está discutiendo un texto articulado. Antes de la promulgación de la ley a manos del presidente Ma Ying-jeou, el proyecto deberá superar tres lecturas durante la legislatura.

Aunque el peso del Partido Nacionalista Chino en el Parlamento de Taiwán es determinante y su postura homófoba es evidente, puede considerarse un punto de inflexión para el cambio que la principal institución del país trate la cuestión abiertamente. Sirvan como muestra del discurso del Gobierno las sucesivas declaraciones del ministro de Justicia taiwanés, Chen Ming-tang. Desde la hilarante excusa de lo “engorroso” de modificar los formularios oficiales para modificar términos como “padre”, “madre”, “abuelo” o “abuela”, hasta que las parejas de mismo sexo “no pueden procrear” y eso “impactaría en la institución del matrimonio”.

El diputado progresista del DPP Cheng Li-chiun, uno de los promotores de la ley igualitaria taiwanesas, ha dicho que «si no podemos romper el ciclo de discriminación, entonces todo el mundo podría convertirse en una víctima de discriminación a causa de sus respectivas diferencias». En el extremo opuesto se sitúa la autodenominada Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia. Agitando un discurso homófobo e intransigente, desde dicha agrupación han acusado al DDP y al colectivo LGTB de “pretender ser grupos cívicos” y de “aterrorizar” a otros diputados al hablar de matrimonio entre personas del mismo sexo.

La fuerza del activismo LGTB taiwanés

Apenas hace dos meses, la celebración del Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán) batió un nuevo récord de apoyos: 65.000 personas volvieron a reclamar la igualdad legal. Y es que, a pesar de todo, la taiwanesa es una de las sociedades más abiertas a la diversidad del continente asiático. En este sentido, la valentía en los pasos dados por algunos activistas lleva tiempo dando la vuelta al mundo.

La lucha se centra ahora en el plano legislativo, después de que el año pasado el histórico activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio emprendieran una batalla jurídica tras intentar infructuosamente contraer matrimonio. La pareja decidió llevar su caso a la Corte Administrativa de Taipéi, que en marzo de este año desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Anteriormente ya había protagonizado un esfuerzo similar la pareja formada por Chen Ching-Hsueh (o Nelson Chen) y Kao Chih-wei, cuyo caso estuvo a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”.

El apoyo a los derechos LGTB, como hemos comentado al principio de este post, progresa a nivel social, a pesar de la ausencia de avances legales. En septiembre del año pasado, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza.

Comentarios
  1. odin
  2. Oscar
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