"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

Aprobadas nuevas leyes LGTBfobas en Carolina del Norte, Kansas y Georgia, aunque esta última recibe el veto del gobernador

Carolina del Norte, Georgia, KansasComo recordaban desde Human Rigths Campaign, existen cerca de 200 proyectos de ley discriminatorios contra el colectivo LGTB, que afectan a 32 estados de los Estados Unidos, aún pendientes de resolución. Por eso, el goteo de este tipo de proyectos, que mayoritariamente se escudan en la supuesta defensa de la libertad religiosa, es constante. En estos últimos días se han aprobado tres de esas leyes, que en meyor o menor medida afectan a los derechos de las personas LGTB. En Carolina del Norte y Kansas han recibido el respaldo final de sus gobernadores y han sido promulgadas. En Georgia, sin embargo, la ley que hubiera permitido negar prestaciones, servicios y empleo a las personas LGTB por razones religiosas ha sido vetada por su gobernador, aunque aún puede debatirse el levantamiento de ese veto.

Georgia

El Senado y la Cámara de Representantes de Georgia, ambas en manos republicanas, aprobaron el proyecto de ley HB 757, que permitía rehusar la prestación de servicios por parte de empresas y comercios a las personas LGTB, siempre que se adujera “una sincera creencia religiosa”. Aún más, el texto aprobado concedía el derecho a las empresas de rechazar la contratación de personas LGTB, o incluso de despedir a las ya contratadas, si se aducía la misma excusa. El calado discriminatorio de la ley era tal, que el propio gobernador de Georgia, el también republicano Nathan Deal, expresó su desacuerdo cuando aún se estaba tramitando.

En aquella ocasión, Deal advirtió de que si no desaparecía cualquier referencia a la discriminación de las personas LGBT del proyecto de ley, ejercería su derecho a veto. El gobernador estimaba que se debía proteger el derecho de los ciudadanos a profesar las creencias religiosas, pero que “para hacer eso no debemos discriminar a otras personas”. También esperaba que sus correligionarios “reconozcan que el mundo está cambiando a nuestro alrededor”. Es más, llegó a considerar en sus declaraciones que la discriminación de una minoría estaba en contra de las enseñanzas de Jesús en la Biblia.

Pero la Cámara de Representantes del estado desoyó los consejos del gobernador y aprobó definitivamente el proyecto de ley, haciéndoselo llegar posteriormente para su promulgación. Desde todo el país llegaron voces de protesta por la aprobación de la ley LGTBfoba, sobre todo, al menos por su repercusión, por parte de grandes empresas, corporaciones y equipos deportivos. La lista incluía a Atlanta Braves, Atlanta Falcons, Atlanta Hawks, Dell, Disney,Dow Chemical Company, la Cámara de Comercio de Georgia, Hilton, Intel, Intercontinental Hotels, Live Nation Entertainment, Marriott, Marvel, MailChimp, Metro Atlanta Chamber, Microsoft, la liga de fútbol americano (NFL), Paypal, Salesforce, Square, Time Warner, Turner, Twitter, Unilever, The Weinstein Company, Virgin, Yelp, AMC, Viacom, Starz, 21st Century Fox, Lionsgate, Netflix, CBS, Sony, Comcast y MGM.

Disney y su filial Marvel amenazaban con dejar de rodar en Georgia producciones como Guardianes de la Galaxia 2. La NFL informaba que, de promulgarse la ley, Atlanta no acogería la Superbowl en 2019, quizás el acontecimiento deportivo más importante de Estados Unidos. Estudios de televisión y cine radicados en Georgia, como Tyler Perry Studios, comunicaban que cambiarían su sede de estado si se aprobaba “el fanatismo”. Figuras del espectáculo expresaban su indignación y solicitaban su veto el gobernador.

Nathan Dale - gobernador de GeorgiaY así ha sido, Nathan Deal comunicó este 28 de marzo que ejercía su derecho a veto y no promulgaba la ley. En un largo discurso, el gobernador explicaba lo innecesario de una ley semejante para proteger la libertad religiosa. Tomaba como ejemplo que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos ya permitía a las iglesias rechazar la celebración de ceremonias que contraviniesen sus creencias, sin que se necesite que una ley lo estipulara. Curiosamente, también arguía que no son necesarias medidas especiales de protección por razones religiosas, porque en Georgia no existen leyes específicas que defiendan los derechos LGTB. Por supuesto, incluía referencias al daño económico y de imagen para el estado que la ley podía producir. Finalmente resumía así su decisión:

Como he dicho antes, no me parece que haya que discriminar a nadie para proteger a la comunidad de fieles de Georgia, de los cuales mi familia y yo formamos parte. Lo que haremos respecto a la ley HB 757 no estará encaminado únicamente a de la protección de la comunidad de fieles o la consecución de un clima de negocios que sirva para el crecimiento del empleo en Georgia.

Se trata también del carácter de nuestro estado y del carácter de su gente. Georgia es un estado de acogimiento, lleno de gente cálida, amable y cariñosa. Nuestras ciudades y nuestro campo están llenos de personas que adoran a Dios de miles de maneras y en muy diversos entornos. Nuestros ciudadanos trabajan los unos al lado de los otros sin tener en cuenta el color de su piel, o la religión que profesan. Estamos trabajando para mejorar la vida de nuestras familias y nuestras comunidades. Ese es el carácter de Georgia. Tengo la intención de hacer todo lo posible para que siga siendo así.

Por esta razón, veto la ley HB 757.

Chad Griffin, presidente de Human Rights Campaign, se ha felicitado por la decisión de Nathan Deal con las siguientes declaraciones: “El gobernador ha escuchado las voces de los habitantes de Georgia, de las organizaciones de derechos civiles, así como de los líderes de la industria del entretenimiento y del sector privado, que han condenado estos ataques a los derechos fundamentales de la población LGTB. Ha sentado un precedente que otras autoridades electas deben seguir”. Los líderes religiosos más intolerantes, sin embargo, han acusado al gobernador de rendirse ante la presión de las grandes empresas.

Los ponentes de la ley ya han amenazado con tomar medidas para revertir el veto. En todo caso, el gobernador Deal se ha unido así a sus homónimos de Indiana o Dakota del Sur, que también ejercieron su derecho a veto a leyes que vulneraban los derechos LGTB, influidos sin duda por la amenaza de graves pérdidas económicas si se terminaban promulgando.

Carolina del Norte

Pat McCrory, gobernador de Carolina del NorteEl que sí ha terminado promulgando una ley LGTBfoba ha sido el gobernador de Carolina del Norte, Pat McCrory. El proyecto de ley fue, además, aprobado de urgencia por las cámaras estatales, en un proceso muy criticado. La ley prohíbe a los ayuntamientos y condados del estado establecer medidas de protección contra la discriminación de las personas LGTB y deroga las ya existentes. Sus efectos tendrán lugar el próximo 1 de abril.

El detonante fue el proyecto de ley aprobado en la localidad de Charlotte, que amparaba a lesbianas, gais, bisexuales y transexuales ante cualquier tipo de discriminación de que fueran objeto en lugares donde se ofrecen servicios, como comercios, restaurantes, hoteles o taxis. Entre esas medidas se hallaba la de permitir a las personas transexuales que dispusieran de los aseos correspondientes a su identidad de género real en cualquier centro público, incluidos los escolares.

Y esta última medida fue la que se tomó como excusa para organizar con carácter de urgencia plenos en ambas cámaras del estado para derogar la normativa de Charlotte, a semejanza de lo que ocurrió en Houston (Texas), donde la campaña contra el uso de los baños femeninos por las mujeres transexuales fue feroz y vergonzosa.

Pero lo que no hubo en Carolina del Norte fue un debate sobre el alcance de las medidas antidiscriminatorias, sino dos sesiones vertiginosas llevadas a cabo el pasado miércoles en la Cámara de Representantes y el Senado estatal. En este último, los senadores estatales del Partido Demócrata, en minoría, abandonaron la sesión como protesta. En ambas cámaras el resultado fue abrumadoramente mayoritario, por lo que el proyecto de ley fue enviado al gobernador McCroy para su promulgación.

Enarbolando una vez más el fantasma (inventado) del “depredador sexual disfrazado de mujer”, el gobernador firmó inmediatamente la ley, con lo que las normativas antidiscriminatorias para las personas LGTB existentes en los distintos municipios y condados de Carolina del Norte quedaron derogadas. Muchas de ellas llevaban años en vigor, sin que se haya producido ningún ataque a ningún menor en los baños de los centros escolares por “depredadores disfrazados”. Sin embargo, para el gobernador, “la expectativa básica de intimidad en el más personal de los lugares, un baño o un vestuario para cada género, ha sido violada por la extralimitación del gobierno y la intrusión del alcalde y el consejo de la ciudad de Charlotte”, y esa es la única y mendaz razón dada para no solo derogar una normativa antidiscriminatoria para todo el colectivo LGTB, sino además para impedir que puedan establecerse medidas semejantes en el futuro.

Para la ACLU, la más importante organización de defensa de los derechos civiles del país, se trata de la ley más regresiva de todas las aprobadas contra las personas LGTB, pues los legisladores de Carolina del Norte “en lugar de ampliar las leyes antidiscriminatorias para proteger a todos los ciudadanos de Carolina del Norte, malgastan más de 42.000 dólares en un proyecto de ley extremista, que deshace todas las leyes antidiscriminatorias locales y excluye específicamente a los homosexuales y las personas transgénero de cualquier protección legal”.

ACLU también denuncia que se ponen en peligro los más de 4.500 millones de dólares de fondos federales que Carolina del Norte recibe para subvencionar centros escolares, y que están condicionados a que en los mismos no exista discriminación por razón, entre otras, de la orientación sexual o identidad de género. También han expresado su repulsa a la ley promulgada por el gobernador la Liga de Municipios de Carolina del Norte y empresas como Red Hat, Dow Chemical, Apple, Siemens, Microsoft y AT&T.

El fiscal general de Carolina del Norte, el demócrata Roy Cooper, ha comunicado por su parte que no defenderá ante los tribunales la constitucionalidad de la ley LGTBfoba si esta es denunciada.

Kansas

Sam Brownback, gobernador de KansasPor su parte, el gobernador de Kansas, Sam Brownback, ha promulgado también una ley motivada por esa supuesta defensa de la libertad religiosa, que permitirá que las asociaciones de estudiantes de los centros de enseñanza secundaria y universitarios puedan rechazar el ingreso de quienes “no se adhieran a las convicciones religiosas de la asociación”. Eso permitirá que se deniegue formar parte de esas asociaciones a los estudiantes LGTB, incluso en instituciones financiadas mayoritariamente con fondos públicos. La excusa del gobernador para la promulgación es que “la libertad religiosa es parte de lo que somos como nación y como estado”.

Según Human Rights Campaign, la ley pone en peligro políticas de no discriminación ya establecidas en instituciones educativas de Kansas, incluida la propia univesidad estatal. Estas instituciones prohíben que las organizaciones estudiantiles puedan discriminar por motivos de raza, sexo, religión, orientación sexual o identidad de género para seguir recibiendo apoyo financiero. También denuncian el daño que producirá a miles de estudiantes, que no podrán incluir en sus currículos la pertenencia a determinadas asociaciones de prestigio que se adhieran a la nueva ley.

Para el presidente de Human Rights Campaign, Chad Griffin, “la historia nunca ha estado de parte de los líderes que promueven la discriminación, y el gobernador Brownback ha abandonado imprudentemente su responsabilidad de asegurar que todos los estudiantes sean tratados con dignidad y respeto. Este es un día oscuro para Kansas, y tenemos que encontrar la manera de que esta deplorable ley sea finalmente derogada”.

Para Thomas Witt, director ejecutivo de Equality Kansas, la ley es una muestra más de la intolerancia del gobernador, pues “la administración Brownback se ha pasado seis años tratando de incluir la discriminación en las leyes de Kansas. Dirigirse contra los estudiantes universitarios con un proyecto de ley que les obliga a financiar grupos que les discriminan activamente es intolerante y vergonzoso. Este es un día triste para Kansas.

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