"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

La Turquía de Erdoğan desprecia al colectivo LGTB: la Policía vuelve a impedir el Orgullo de Estambul con el uso de la fuerza

La deriva autocrática de Turquía se está volviendo incompatible con los derechos humanos, en general, y con los de la comunidad LGTB, en particular. El pasado jueves, dosmanzanas se hacía eco de las amenazas de un grupo ultranacionalista turco al Orgullo de Estambul. “No les permitiremos marchar”, decían. Lejos de blindar la seguridad para permitir el libre ejercicio del derecho de manifestación del colectivo LGTB, el gobernador de Estambul prohibía el sábado la manifestación del Orgullo (convocada para el domingo 25 de junio), cediendo al chantaje de los extremistas LGTBfóbicos. A pesar de todo, cientos de valientes activistas han salido a la calle con sus pancartas y banderas arcoíris para reclamar los derechos igualitarios, incluso se han leído manifiestos. Como en años anteriores, la Policía ha impedido la normal celebración de la marcha: han bloqueado los accesos a Taksim, han usado la fuerza y han practicado detenciones. Incluso han hecho desvestirse a personas que llevaban ropa multicolor o con mensajes reivindicativos.

A través de su cuenta de Twitter, el gobernador de Estambul, Vasip Şahin, compartía el sábado la decisión de la oficina que dirige: se prohibía el Orgullo LGTB. Esta institución gubernamental anunciaba su decisión justificándose en las “graves reacciones de diferentes sectores de la sociedad en contra de esta llamada”. Las autoridades alegan su incapacidad de “salvaguardar el orden público” y, por consiguiente, “no se permitirá la realización de reuniones y manifestaciones” del activismo LGTB y de los partidarios de la igualdad de derechos en Turquía. Las administraciones del país, controlado con mano férrea por el presidente Recep Tayyip Erdoğan, no permiten la celebración del Orgullo desde 2014. Las ediciones de 2015 y 2016, igual como la de este año (convocada para ayer), han sido reprimidas por la Policía mediante el uso de la fuerza.

A finales de la semana pasada publicábamos que The Alperen Hearths, una organización vinculada al extraparlamentario Partido de la Gran Unidad (BBP) amenazaba al Orgullo LGTB de Estambul diciendo que “bajo ninguna circunstancia les permitiremos marchar”, porque “necesitamos prevenir esta inmoralidad”. Poco más ha necesitado el Gobernador de Estambul para vetar la manifestación del Orgullo.

Eso sí, ninguno de los grupos o representantes de los mismos que han hostigado públicamente al colectivo LGTB ha sufrido la más mínima consecuencia, amonestación o represalia legal. Por ejemplo, Kürşat Mican, líder provincial de The Alperen Hearths, apareció en KRT TV ofreciendo un discurso de odio y exclusión. Además de salirle gratis, a Mican le ha servido para visibilizarse (a él y a su organización) y, encima, recibe la razón del gobernador en forma de prohibición del Orgullo. En cambio, el activismo igualitario, víctima de las amenazas y de la violencia verbal, ha sufrido las consecuencias del veto gubernamental al Orgullo de Estambul, por tercer año consecutivo.

La Policía, mano ejecutora de la represión LGTBfóbica de Estado

Los organizadores del Orgullo de Estambul 2017 se comprometieron a manifestarse el 25 de junio en la plaza central de Taksim, usando un hashtag turco para “marchar” (#Yürüyoruz), a pesar de la prohibición del gobernador. Pero la Policía establecía puntos de control de acceso en las inmediaciones, lo que ha impedido que los activistas entraran en la zona en grupo. Al menos un centenar de manifestantes conseguían reunirse en un vecindario cercano, tocando tambores, coreando consignas igualitarias e incluso leyendo un manifiesto. Entre otras, estos defensores de los derechos LGTB portaban una pancarta que decía: “Acostúmbrate, estamos aquí”.

La Policía ha hecho uso de gases lacrimógenos para dispersar a las multitudes y algunos activistas han subido a redes el lanzamiento de agua a presión contra manifestantes, así como el disparo de bolas de goma y la utilización de botes de humo por parte de los agentes.

La agencia de noticias Anadolu de Turquía habla del arresto de “unas 20 personas”, que supuestamente habrían ignorado las advertencias policiales de dispersarse porque “la marcha no tiene permiso”. Andrew Gardner, investigador y activista de Amnistía Internacional en Turquía, ha fotografiado y compartido en su cuenta de Twitter algunas de las detenciones, de las que ha sido testigo, y que asevera que se han producido “al azar”:

Uno de los detenidos ha sido Bram Janssen, periodista de Associated Press, quien se encontraba cubriendo el Orgullo LGTB de Estambul. La agencia para la que trabaja está tratando de esclarecer los motivos por los que ha sido arrestado por la Policía. Lucas Waagmeester, corresponsal en Turquía de los Países Bajos, ha grabado el momento de su detención y lo ha colgado en Twitter:

Pero la actuación policial ha superado el absurdo cuando ha obligado a algunos asistentes a quitarse su camiseta por llevar la palabra “Orgullo” con los colores del arcoíris:

El activismo LGTB turco no se rinde

“Hacer declaraciones de prensa es un derecho, protestar es un derecho, organizarse, objetar y resistir son derechos; No pueden ser objeto de permiso”. Es una de las más claras declaraciones que ha realizado el activismo LGTB de Turquía tras el veto oficial al Orgullo de Estambul. A través de una nota de prensa, el 25º Comité de la Semana LGBTI + Orgullo de Estambul así lo ha dicho y, además, se ha quejado de la decisión gubernamental. Especialmente, después de solicitar una reunión “hace 20 días” con Vasip Şahin y no haber recibido ninguna respuesta.

A la justificación de “salvaguardar el orden público” y mantener la seguridad de todos que ha hecho el gobernador, los organizadores del Orgullo le han recriminado que “nuestra seguridad será proporcionada reconociéndonos en la Constitución, garantizando la justicia, la igualdad y la libertad. Nuestra seguridad será proporcionada en un país donde podemos tener una manifestación del Orgullo LGBTI”.

Los colectivos igualitarios han insistido en que “no tenemos miedo” y lanzan el siguiente mensaje a los que aplican políticas cobardes contra el activismo: “nosotros somos los que declaramos la revolución del amor y la identidad de género. Somos los que somos excluidos, ignorados, pero resistentes. No estamos solos, no estamos equivocados, y no renunciaremos de ninguna manera. Gobernadores, gobiernos o estados cambian, nosotros nos quedamos. ¡Estas amenazas, prohibiciones, presiones no nos detendrán! Echamos de menos nuestra marcha, no renunciamos a nuestra marcha. Estamos celebrando el 25 aniversario de la Semana LGBTI + Orgullo de Estambul, y estamos orgullosos. ¡Estad furiosos vosotros!”.

Erdoğan, más autoritarismo y menos democracia

Desde el fallido intento de golpe de estado en Turquía, en julio de 2016, el presidente del país, Recep Tayyip Erdoğan, lo ha utilizado para acallar cualquier voz crítica que le resulte molesta. Hasta el momento, ha despedido a más de 100.000 funcionarios públicos, acusándolos de golpistas, según denuncia la organización Human Rights Watch. También se ha perseguido a periodistas y medios de comunicación críticos con el Gobierno, a políticos de la oposición y se ha detenido a activistas LGTB como Levent Pişkin o Uğur Büber. Solo en 2016, se le han imputado cargos por “terrorismo” a 47.000 personas.

El pasado mes de abril de 2017, Turquía aprobaba en referéndum convertirse en un estado presidencialista. Además de eliminar el cargo de primer ministro y concentrar poderes en su persona, de un modo autocrático, Erdoğan podrá nombrar ministros del gabinete, uno o varios vicepresidentes, emitir decretos, elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento. Con los dos mandatos de cinco años, aprobados como el plazo máximo que un presidente tendrá posibilidad de ejercer el cargo, Erdoğan podría mantener su poder casi absoluto hasta 2029. Sin duda, una noticia muy preocupante para el respeto de los derechos humanos y del colectivo LGTB en Turquía.

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