
No deja de sorprenderme, cuando asisto a una exposición del calibre de “Amazonas del arte nuevo”, el miedo a llamar a las cosas por su nombre. Porque, efectivamente, es una exposición de mujeres pintoras, pero hay un gran porcentaje de ellas cuyo objeto de arte (y deseo) es la mujer. ¿Pintaron por ser mujeres o lo hicieron por ser lesbianas o bisexuales?
Así, un paseante heterosexual ve cosas sobre las que no está informado y se marcha del lugar sin saber que Louise Breslau no sólo pinta sus autorretratos, sino que la mujer de al lado es su amante, o que Romaine Brooks no sólo se autorretrata también, sino que las amigas que aparecen con ella son también sus amantes, o que Claude Cahun convierte su cuerpo en una obra de arte y avanza en sus fotografías vestida de hombre (¡en 1930!) lo que más tarde harán los drag kings: perfomar. O la voluptuosidad absoluta que desprenden los lienzos de Tamara de Lempicka cuyo cuadro “La túnica rosa” debería haber sido el cartel de la exposición. O el sexual bodegón sobre una plancha de madera de Frida Kahlo, lleno de frutas exóticas, desconocidas y sensuales. “La lesbiana es la heroína de la modernidad“, decía Walter Benjamin
Pero aún hay más: Maruja Mallo, Leonora Carrington, Dora Maar, Lee Miller, Georgia O’Keefe, Charley Toorop, María Blanchard, Natalia Goncharova. Todo un recorrido por la mirada femenina desde el cambio de siglo, pasando por el expresionismo, el futurismo, las vanguardias rusas, el realismo mágico, la abstracción o el surrealismo.
En una esquina, aparentemente inofensivo, aún conserva su capacidad revolucionaria, como si gritara desde la pared, el “Manifiesto futurista de la Lujuria”, escrito en 1913 por Valentine de Saint-Point. Esto es sólo un extracto:
“Dejemos de burlarnos del Deseo, esa atracción sutil y brutal al mismo tiempo, de dos carnes, no importa del sexo que sean”. “No es la lujuria la que desagrega, disuelve y aniquila, sino las hipnotizantes complicaciones del sentimentalismo”. “¡Destruyamos las siniestras baratijas románticas!”. “Es preciso hacer de la lujuria lo que un ser inteligente y refinado hace de sí mismo y de su propia vida. Es preciso hacer de la lujuria una obra de arte”. “La lujuria es para el cuerpo lo que el ideal es para el espíritu”.
Para más información, visita la página de la exposición. Sala de Exposiciones de la Fundación Mapfre, Avda. General Perón, 40. Madrid. Hasta el 30 de marzo de 2008.
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No nos queda más remedio que felicitar a la Academia del cine español. Han apostado por el cine de autor, y no se equivocan. Si hay futuro para el cine español, si queremos que lo haya (a mí, particularmente, me importa un bledo), no está en hacer películas como “El orfanato”, que es estupenda pero, como ésa, en EEUU hacen cada día tres, ni de repetir fórmulas que llevan agotadas quince años (como el caso de “Siete mesas de billar francés” o “Las trece rosas”), que han sido explotadas hasta la saciedad en infinidad de series de televisión y en el noventa por ciento de las películas. La Academia ha reaccionado a tiempo, y se ha dado cuenta de que el cine español sólo tiene futuro si es creativo, si es distinto, si es sorprendente, si es original. “La soledad” cumple todos esos requisitos, pero además es una película emocionante y bellísima. Todo un aliciente para esos otros directores que están haciendo magníficas películas como “Yo”, “Honor de caballería”, “Días de agosto”, “La influencia”, “La línea recta”, “El silencio antes de Bach” o “En la ciudad de Sylvia”. Y una magnífica oportunidad para que las nuevas generaciones conozcan lo que hicieron Iván Zulueta o Víctor Erice.
elputojacktwist