Entendámonos
Dentro del repertorio de expresiones coloquiales de que dispone la lengua castellana para referirse al hecho de ser homosexual (‘ser de la acera de enfrente’ o ‘de la cáscara amarga’, ‘ser un palomo cojo’, ‘perder aceite’, etc.), la de ‘entender’ tiene la particularidad de que no sólo evita transmitir una visión de la homosexualidad basada en el prejuicio homofóbico, sino que incluso posee connotaciones positivas. Imagino que el origen de la expresión debe de estar, por contraposición, en esa frase que aún usan a veces algunos (supuestos) hombres heteros para hacer ostentación de su (supuesta) incapacidad para valorar la belleza masculina: “Yo es que no entiendo de hombresâ€. La respuesta es de cajón: pues algunos –muchos– sà entendemos.
Me gusta este término, ‘entender’, que subraya la idea de que las personas homosexuales podemos, por el hecho mismo de serlo, mirar la realidad con ojos diferentes… y quizá más aptos para percibir y apreciar determinados aspectos de ésta. En eso consiste precisamente la diversidad, la pluralidad: en que en una misma sociedad convivan miradas distintas sobre el mundo, y cada cual tenga la posibilidad de aportar al conjunto su propio punto de vista. También a mi admirado Alberto Mira parece agradarle esta “sugerente†(según la califica él mismo) forma de designar la homosexualidad: “Se trataâ€, escribe, “como la expresión ‘gay’ en los paÃses anglosajones, de algo que hemos inventado nosotros mismos y que define nuestra identidad en nuestros propios términos, en lugar de dejarnos encasillar en conceptos clÃnicos.†Por algo Mira titula ‘Para entendernos’ su excelente ‘Diccionario de cultura homosexual, gay y lésbica’ (de donde he tomado la cita anterior): siguiendo tan digno ejemplo, he puesto a esta sección de Dosmanzanas el nombre de “Entendámonosâ€.
Quisiera señalar finalmente que, si bien en dicho tÃtulo el verbo ‘entender’ aparece conjugado en imperativo, la idea que con él pretendo expresar no es de orden, sino de invitación e incitación. Quedáis pues invitados, todos y todas, a este rincón del ciberespacio para reflexionar y debatir sobre la realidad de los gais, las lesbianas y los/las bisexuales y transexuales, y particularmente sobre las dimensiones social, cultural e histórica de dicha realidad. Aunque algunos afirmen que siempre que dos o más personas creen haber llegado a un entendimiento, en realidad se trata de un malentendido, yo prefiero albergar la esperanza de que ‘entendiendo’ mejor nuestra realidad sea posible que lleguemos a ‘entendernos’ mejor no sólo entre nosotros, sino también en el seno de la sociedad en su conjunto. Entendámonos, pues, si es posible.
Nemo
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