"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

ENTREVISTA A PABLO HERRERO (Argentina): “Reducir la lucha por el respeto a la diversidad a lo meramente legal puede ser una gran trampa que no resuelve el problema de fondo.”

frente-a-frente

Volvemos a Sudamérica, más concretamente a Argentina. Para conocer un punto de vista distinto sobre la realidad GLTB de este país del Cono Sur he charlado con Pablo Herrero, activista homosexual por los derechos humanos. Pablo participa en el movimiento LGTB alternativo de Argentina y ha sido miembro de varias asociaciones, como Convocatoria GLTB (de la que fue fundador), Acción Política GLTB e Izquierda GLTB. Actualmente sigue luchando por el respeto a la diversidad y los derechos humanos, pero ya no propiamente desde una organización concreta.

Alberto: Actualmente, ¿cuál es la situación legal de los derechos LGTB en Argentina?

Pablo-HerreroPablo Herrero: Específicamente en la ciudad de Buenos Aires han existido mínimos avances legales, como la unión civil, con requisitos excluyentes y en algunos casos prácticamente inaccesibles. En otras ciudades del interior del país también se han sancionado leyes de ese tipo. Por estos días, se esta debatiendo en el Parlamento nacional la reforma al Código Civil para permitir el matrimonio de personas del mismo sexo, pero la fuerte presión de la Iglesia Católica y la falta de voluntad política de la clase dirigente no permiten que avance la media sanción de la ley.

A: ¿Cuáles son los principales retos del movimiento LGTB argentino en estos momentos?

PH: Yo pienso que reducir la lucha por el respeto a la diversidad a lo meramente legal puede ser una gran trampa que no resuelve el problema de fondo. Porque la homo/lesbo/transfobia, los crímenes de odio, aún continúan produciéndose. El camino legalista solo es un gran error político, sobre todo cuando en nuestra región se están produciendo cambios de fondo que la comunidad GLTB debería aprovechar para forjar alianzas con los movimientos sociales por el respeto a la diversidad y los derechos humanos.

A: ¿Persiste aún la homofobia en la sociedad y en la política argentinas?

PH: Sin lugar a dudas. Hace apenas unas semanas asistimos a una agresión transfóbica en una localidad del Gran Buenos Aires. Ian, una persona trans, fue constantemente agredido debido a su identidad de género. Sin contar la larga lista de travestis asesinadas, torturadas y humilladas por las fuerzas represivas. Argentina, por más que las grandes agencias de viaje lo vendan así, no es el paraíso de la comunidad GLTB en Latinoamérica. Eso es puro marketing del “mercado rosa” para gays de clase.

A: ¿Se muestran los partidos políticos argentinos receptivos a incluir en sus programas electorales las reivindicaciones de las organizaciones LGTB? ¿Y a incluir en sus listas a activistas de este movimiento?

PH: En los últimos años ha habido un avance, claro que de la mano de que lo “gay vende”, también en política. Aunque es necesario aclarar que hay partidos de izquierdas que desde hace años han dado un lugar a las personas GLTB en sus filas y han llevado candidatos de la comunidad en sus listas, pero han sido los menos y fruto de una larga lucha que se inicio en los años 70.

A: ¿Cómo valora el movimiento LGTB argentino el mandato presidencial de Cristina Fernández en materia de libertades sexuales?

PH: Yo no puedo hablar por “el movimiento”, pero si dar una opinión personal sobre lo que considero de la política de diversidad del gobierno de Cristina Kirchner. Me niego a analizar la situación de la personas GLTB solo en cuanto a derechos civiles. Hay que hacerlo con un planteamiento más de fondo, que tiene que ver con las políticas aplicadas en general y la situación de los derechos humanos. En ese sentido, los avances durante este gobierno en materia de diversidad no han pasado de la retórica. No hay voluntad política de facilitar el camino al “matrimonio gay” ni el acceso al aborto libre y gratuito, mientras siguen muriendo cientos de mujeres por abortos clandestinos.

A: ¿Hoy por hoy la sociedad argentina se encuentra preparada para elegir a un presidente gay o a una presidenta lesbiana?

PH: No sé si la cuestión es que hay que prepararse. Sí creo que seguramente el chiste fácil por su condición sexual o identidad de género estaría a la orden del día. Eso es algo que se vio en Argentina durante el llamado “conflicto del campo”. Muchos, sobre todo mujeres, ponían la condición femenina de la Presidenta como una incapacidad para resolver o manejar el problema, con insultos altamente misóginos.

A: Muchos consideran a Argentina uno de los países latinoamericanos más favorables a la igualdad de las minorías sexuales. ¿Se corresponde esta imagen con la realidad?

PH: No tanto. Como decía anteriormente eso es marketing del mercado, que encontró un nicho de consumo que continúa explotando hoy día. Es cierto que ha habido avances, pero la represión a las personas trans continúa, los despidos del trabajo por ser lesbiana continúan, la falta de cobertura a personas viviendo con VIH-Sida continúa… No se puede medir esa realidad por lo que generan las agencias de publicidad o de turismo. Un árbol no puede taparnos el bosque, y los hechos de violación a los derechos de las personas GLTB no son aislados, responden a un sistema patriarcal y capitalista que intenta seguir domesticándonos, aunque no lo logran del todo porque algunos/as seguimos rebelándonos y resistiendo.

A: ¿Es España un ejemplo en las avances legislativos a conseguir para la igualdad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales?

PH: Puede llegar a ser un ejemplo en cuanto a avances legales. Pero déjame decirte que al mismo tiempo que uno puede llegar a valorar esas iniciativas, es inaceptable y repudiable el trato que España y la Unión Europea están dando a los inmigrantes indocumentados, entre ellos muchos/as GLTB, con la aplicación de la Directiva de Retorno. Yo me preguntaría de qué derechos humanos estamos hablando, porque ésta no es una lucha sectorializada, que la ganamos, nos podemos casar y nos vamos a nuestras casas. Yo lucho por el respeto universal de los derechos humanos, de las personas GLTB, las mujeres, los negros/as, los inmigrantes, los desplazados…, por un mundo nuevo, sin opresión sexual, de género ni de clase.

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