"Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta" - Ana Botella

La diversidad sexual en las elecciones presidenciales chilenas de 2009 (II)

Jorge Arrate Mac-Niven

JorgearrateSi bien es considerado como «el candidato de la izquierda», muchos ven con desconfianza la candidatura de Jorge Arrate. Y es que su nominación estuvo fuertemente cuestionada por amplios sectores de la izquierda, los que denunciaban un montaje de la cúpula del Partido Comunista (PC) para hacer parecer democrática una decisión tomada tras cuatro paredes. Montaje o no, lo cierto es que tras la candidatura de Arrate y el pacto perpetrado por el PC y la Izquierda Cristiana para acudir en una lista unitaria con la Concertación a las elecciones parlamentarias, se ha terminado por resquebrajar el amplio pacto de izquierdas que llevó al humanista Tomás Hirsch como candidato presidencial en 2005.

Muchos cuestionan a Arrate por haber representado la «renovación» del socialismo chileno a principios de los noventa, y por haber participado de modo entusiasta en los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos como ministro y embajador. Para el PC, el pasado de Arrate como ministro de minería de Salvador Allende parece eclipsar su más reciente historial de concertacionista. De hecho, para participar en las elecciones, Arrate debió renunciar hace algunos meses al Partido Socialista (PS), integrante de la Concertación y partido de la actual Presidente Michelle Bachelet. Actualmente, el candidato milita en el PC.

Con todo, Jorge Arrate es el único de los cuatro candidatos que se ha posicionado de modo claro en contra de la discriminación que sufre el colectivo LGBT. En uno de los primeros debates televisados entre los cuatro candidatos, Arrate dejó clara su posición en contra de todo tipo de discriminación sexual, de la que serían víctimas, según él, transexuales, homosexuales y mujeres. Sin embargo, el programa de gobierno se muestra menos entusiasta. La única medida respecto del colectivo LGBT es «[r]egular la Unión Civil entre personas del mismo sexo, para permitir su vínculo jurídico, otorgándoles efectos similares al matrimonio principalmente en materia patrimonial». La candidatura de Arrate no ha promovido otras medidas concretas coherentes con su discurso antidiscriminación.

Marco Enríquez-Ominami Gumucio

M.E.OminamiMarco (también llamado «MEO», por la extensión de su apellido) inició su carrera política en el PS, al que renunció para poder participar en estas elecciones, luego de que no le permitieran competir en las primarias de la Concertación. El argumento fue que el PS, por entonces su partido, ya había proclamado a Eduardo Frei como precandidato, por lo que al no conseguir el apoyo de ningún partido, Marco no podría participar en las primarias.

MEO sorteó la valla impuesta por la dictadura de Pinochet para quienes quisieran presentarse como candidatos independientes, y logró recolectar las casi cuarenta mil firmas ante notario -por cada una de las cuales hay que pagar- necesarias para ser candidato.

Es hijo biológico de Miguel Enríquez, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) asesinado por la dictadura en 1974, y «adoptado» en los hechos por Carlos Ominami, político histórico de la Concertación, recientemente retirado del PS, y senador que se presenta a la reelección en una lista que apoya la candidatura presidencial de su hijo.

Respecto de los derechos del colectivo LGBT, Marco ha cultivado una ambigüedad que hace dudar de su palabra. Y es que cuesta creerle cuando asegura estar «en contra» de la adopción homoparental, por visiones «atávicas», como él mismo admite. Respecto de este tema, siempre dice estar leyendo un libro -lleva meses leyéndolo, según lo que expresa en las entrevistas- según el cual no hay motivos racionales por los cuales quepa pensar que una pareja homosexual, por el hecho de serlo, se va a desempeñar peor o mejor que una heterosexual en la crianza de un niño.

Cuesta creerle porque, como diputado, MEO ha sido el único parlamentario en presentar un proyecto de ley para permitir el matrimonio -sí, con esa palabra- entre dos personas, sin que importe su sexo. Cada vez que se refiere al tema, dice estar en contra de «un Código Civil que discrimina», pero admite que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una materia complicada teniendo en cuenta la homofobia predominante en la sociedad, por lo que sería partidario de legislar para permitir, por el momento, una unión civil que proteja los derechos de las parejas que conviven sin estar casadas, ya sean homosexuales o heterosexuales. Dice su programa: «Somos partidarios de establecer el Pacto de Unión Civil para terminar con la discriminación a las minorías sexuales en temas patrimoniales y otros derechos».

Hay quienes piensan que, en su fuero interno, Marco está también a favor de permitir la adopción por parte de parejas homosexuales, pero que por cuestiones electorales no se atreve a admitirlo de modo transparente. En ese sentido, la ambigüedad y el doble discurso que ha trazado de modo muy hábil le podría ser útil para captar el apoyo de conservadores y liberales. También se aprovecha del hecho de que, según varias encuestas, es el único que podría disputarle la presidencia a Sebastián Piñera en una segunda vuelta, por lo que insistentemente ha apelado al voto útil con la consigna de que «votar por Arrate es votar por Frei y votar por Frei es votar por Piñera».

Sebastián Piñera Echenique

Sebastian-PineraUna de las mil fortunas más grandes del mundo y fuertemente cuestionado por su pasado como político y hombre de negocios, Sebastián Piñera acude a las elecciones presidenciales luego de muchos años buscando ser Presidente de Chile. En su trayectoria se cuentan varios episodios, entre los que destacan el haber estado prófugo de la justicia por delitos asociados a su gestión como gerente general del Banco de Talca en 1982, el haberle tendido a inicios de los noventa una encerrona a Evelyn Matthei, por entonces de su mismo partido, para desacreditarla como posible competencia política con miras a las elecciones presidenciales de 1993, y el uso ilícito de información privilegiada en un bullado caso de compra de acciones de la aerolínea Lan, caso por el que fue sancionado con una millonaria multa por la Superintendencia de Valores y Seguros.

Y a pesar de que votó por el No en el plebiscito de 1988 (en el que se consultaba a la ciudadanía si deseaba que el general Pinochet continuara por ocho años más en el poder o si, por el contrario, prefería que se llamara a elecciones presidenciales libres al año siguiente), su partido, Renovación Nacional, estuvo por el Sí a Pinochet, al punto de que aun hoy el pacto político de la derecha chilena (la Coalición por el Cambio, cuyos principales socios son RN y la Unión Demócrata Independiente, UDI) cuenta con fervorosos pinochetistas entre sus cuadros más destacados.

De hecho, Piñera presentó como senador un proyecto de ley que ampliaba los efectos de la así llamada «Ley de Amnistía», un decreto ley promulgado por la dictadura para amnistiar los delitos de lesa humanidad perpetrados por agentes de Estado entre 1973 y 1978. Este hito ha hecho dudar del compromiso de Piñera con la democracia y los derechos humanos, sobre todo si tenemos en cuenta que la Ley de Amnistía fue declarada como una violación a la Convención Americana de Derechos Humanos por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Almonacid Arellano versus Chile, en cuyo fallo la Corte ordenó al Estado de Chile anular la cuestionada norma, cosa que no se ha podido concretar por la negativa de muchos de los parlamentarios de la Coalición por el Cambio.

Intentando acercarse al electorado progresista y a los jóvenes, Sebastián Piñera ha provocado divisiones al interior de su propia coalición por sus guiños a la comunidad LGBT. Con el discurso de que prefiere una sociedad «acogedora, y no castigadora, que no discrimine a nadie», el empresario ha comprometido su apoyo a la unión civil, pero ha descartado con energía el matrimonio homosexual, por ser el matrimonio, según él, «entre un hombre y una mujer, por esencia y naturaleza», como se ha encargado de recordar cada vez que le consultan por el tema, intentando de ese modo captar el apoyo liberal y conservador simultáneamente.

El principal problema de Piñera en esta materia es, como hemos señalado, que no cuenta con el apoyo cerrado de sus propias filas. Aun los proyectos que han pretendido regular las uniones de hecho sin llamarlas ‘matrimonio’ se han topado con el vehemente rechazo de los sectores más homofóbicos y reaccionarios de la UDI y RN, por considerar la iniciativa como un «ataque a la familia» y como «la antesala para discutir el matrimonio homosexual», cuestión que, para estos sectores, representaría la absoluta decadencia moral de la sociedad chilena. José Antonio Kast, diputado del ala más reaccionaria, conservadora y homofóbica de la UDI llegó a amenazar con abandonar la campaña de Piñera por este asunto. El irreverente semanario The Clinic lo puso en contraportada en un montaje fotográfico junto con Piñera, en el que ambos estarían teniendo sexo, con Kast amenazando al presidenciable con una frase de doble sentido: «si sigues, me voy». De hecho, la tímida inclusión de homosexuales en la franja televisiva de Piñera ha despertado fuertes críticas, cuestión que abordaremos más adelante.

Eduardo Frei Ruiz-Tagle

Eduardo-FreiEl candidato oficialista, y militante de la Democracia Cristiana (DC), pretende gobernar el país por segunda vez, luego de haber sido Presidente seis años, entre 1994 y 2000. El hombre que desea encabezar el quinto gobierno de la Concertación es un hombre no muy carismático, de poca capacidad expresiva, y que ha debido repetir hasta el cansancio que será «el continuador de la obra de la Presidenta Bachelet», por la gran popularidad de la actual mandataria, de modo similar a como lo hizo la propia Bachelet respecto de Ricardo Lagos cuando era candidata en 2005.

La campaña de Frei se ha centrado, principalmente, en tres cuestiones: primero, en un discurso fuertemente estatista, criticando la propuesta de Marco de privatizar parcialmente empresas del Estado (incluyendo la minera CODELCO, uno de los principales pilares del presupuesto público), y prometiendo ampliar la actual «red de protección social», creada bajo el gobierno de Bachelet, a la clase media; segundo, en promover la idea de que su candidatura representa «la responsabilidad y visión de Estado» necesarias para conducir un gobierno serio y exitoso (cuestión con la que pretende defenderse de la amenaza que representa Marco a su candidatura, dado que detrás del candidato independiente no hay toda una coalición histórica que tenga suficiente representación parlamentaria); y, tercero, en criticar reiteradamente a Piñera por su pasado, especialmente por la aparición del inversionista en un informe de Transparencia Internacional por el caso de compra de acciones de Lan. Además, con el objetivo de darle a su campaña una imagen juvenil y así competir con MEO por el voto joven, Frei nombró a Sebastián Bowen, un sociólogo con menos de 30 años de edad, como coordinador general de su comando.

Por contraparte, las principales críticas a Frei, además de las referidas al continuismo de la Concertación, se centran en su gestión como Presidente de la República en los noventa, por haber indultado a numerosos narcotraficantes y por haber privatizado muchísimas empresas públicas, tales como sanitarias y eléctricas, por lo que su actual «estatismo» es visto como una mera estrategia electoral por algunos sectores.

En lo que respecta a las demandas del colectivo LGBT, Eduardo Frei parece haber cambiado radicalmente de opinión de un tiempo a esta parte. Respecto de la campaña electoral de 1993, el escritor y activista homosexual Víctor Hugo Robles cuenta en su libro Bandera hueca que «Eduardo Frei Ruiz-Tagle, abanderado del partido democratacristiano y quien resultó electo Presidente de Chile, rechazó de plano cualquier acercamiento con el movimiento homosexual». Lo único digno de mención de su gobierno en esta materia fue la promulgación, en 1999, de la ley que modificó el artículo 365 del Código Penal, despenalizándose las relaciones sexuales consentidas entre personas mayores de edad del mismo sexo (aunque la discriminación se mantiene: la edad de consentimiento para el sexo heterosexual es de 14 años, pero de 18 años para el sexo homosexual). No obstante, este avance fue mérito de los parlamentarios que promovieron la iniciativa y no de Frei como Presidente.

Hoy en día, el renovado candidato oficialista está mucho más proclive a escuchar las demandas del colectivo LGBT, ya que, en sus palabras, «todos somos hijos de Dios». No obstante, en su programa no hay medidas concretas al respecto. Parece ser que la postura de Frei es partidaria de la unión civil, pero ambigua respecto de materias más complejas como la adopción, respecto de las cuales insistentemente el candidato oficialista se ha limitado a decir que él «no se cierra a ningún debate», pero evitando marcar posturas que podrían mermar sus posibilidades electorales. Respecto del matrimonio, el presidenciable DC ya dijo que éste debe ser «entre un hombre y una mujer».

Aquí puedes leer tanto la primera como la tercera parte de este artículo.

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